45 Padre y Madre Nuestros. Nuestra familia sagrada. El árbol de la resurrección y la vida.

Hasta ahora hemos hablado de nuestra Madre, pero nada o muy poco de nuestro Padre…. Bueno, por fin he tenido una experiencia un tanto más precisa o ilustrativa de las acostumbradas, con nuestro Padre, Jesús. Hasta la fecha habían sido muy pocas, y aunque muy significativas, muy escuetas. Ciertamente lo echaba de menos.

Wasap a nuestra reina el 30 de Marzo 2019

Eres la fuerza que no nos duerme. Eso es lo que custodias, bendita mía.

Buenos días mi reina.

… que no nos duerme del poder abrasador que somos”.

Hace tiempo que sé (ya hemos hablado de ello) que ella es portadora del poder, de la energía que nos despierta, y es con esa energía que despertó, resucitó a Jesús, pero ahora he podido apreciar el proceso, o verlo desde otra perspectiva, por eso digo que es el poder que ‘no deja’ que nos duerma, en vez del poder que ‘nos despierta’.

Se suele decir ‘bendita seas’, pero en este caso ‘bendita mía’, pues llegado el momento será bendecida por sus hijos, por todos y cada uno de nosotros, y colmada con nuestro reconocimiento, gratitud y riquezas.

El poder creador que somos por naturaleza es tan poderoso que nos mantiene dormidos, es una fuerza que se ejerce continuamente sobre nuestra consciencia, débiles consciencias, manteniéndonos dormidos, entonce el poder de ella (el de la cobra real) contrarresta ese inmenso poder que somos, que nos obnubila y mantiene dormidos, permitiéndonos tomar consciencia de sí. Desde esa primera toma de consciencia es cuando cada uno de nosotros empezamos a poner los medios, descubrimos la técnica y tomamos la actitud adecuada para mantenernos despiertos, de ese modo, ese poder abrumador, abrasador, descomunal que somos, puede ser contrarrestado, ahora por nosotros mismos, manteniéndonos despiertos para siempre.

Una vez consciente de tu divinidad, te ves como en medio de un océano de magia, que se agita con tus pensamientos y creas infinidad de formas y realidades. Esa situación te impele a mantener control de tus pensamientos, ideas o deseos, centrarte en ti mismo manteniendo la máxima serenidad y control, por que todo lo que piensas o deseas se materializa al momento. Si tienes una mente agitada, en esa misma medida agitas ese océano, y se forma mucho barullo “alboroto creador” y si tu mente está demasiado agitada, se transforma en una “tormenta creadora”, sobreviniendo fácilmente el caos. Formas caóticas, desarmónicas o que se retroalimentan en bucles que colapsan, entonces no emana la creación de una forma bella armónica, y digamos útil, y para ti mismo ese caos creador es un estado muy poco deseable.

  • * * *

Hace tiempo que tenia la inquietud de saber qué es lo que ocurrió en la cruz, en ese tremendo ritual de poder donde Jesús fue coronado rey de reyes. Con anterioridad he tenido algunos atisbo, donde podía hacerme una idea, pero un tanto vagos o generales.

Lo que ocurrió a nivel espiritual, sentir con detalle y en toda su extensión esa energía, ese poder que se expandió en todo nuestro universo espiritual con ese sacrificio, es inenarrable. El trabajo que se hizo fue sencillamente colosal, de una extensión y profundidad abismal, que se pierde en el más profundo de los misterios, y que ancla en el universo, con absoluta firmeza y seguridad, todo nuestro proyecto evolutivo. Lo que más me ha llamado la atención en este aspecto es como se extiende y ramifica esa energía alcanzado a todos y cada uno de nosotros, en todo lugar y en todo tiempo, y hasta en los más pequeños detalle de nuestro cotidiano vivir, formando parte de nuestras vidas, de nuestros modos y costumbres, y marcando unas lineas de evolución que nos tutela permanentemente en toda esta impresionante singladura que es nuestro despertar.

El hecho de tener la experiencia como creadores que he narrado anteriormente, y que nos proporciona nuestra madre, ha sido a colación de esta con Jesús. Él, en su encarnación nos reconoció como dioses, y por tanto, desarrolló el conocimiento la sabiduría y el poder para conducirnos en nuestro despertar como dioses. Pues ese poder que adquirió en la cruz, en primer lugar es para controlar nuestra capacidad creativa, limitarla, para que podamos tener las experiencias necesarias, y dirigirlas convenientemente.

En la medida que despertamos, sino fuese por ese poder limitador, nuestra participación en este mundo como sus creadores sería fácilmente caótica degenerando en autodestructiva, de modo que haría imposible orquestar un proceso evolutivo como humanidad. Esa son las primeras bases que tiene que aportar un padre creador que tutela una humanidad, impedir que nuestra voluntad creadora sea manifiesta de forma caprichosa, desordenada, o descontrolada, pero a su vez permitir cierto margen para nuestro aprendizaje, que sea útil para disciplinar y curtir nuestra voluntad, tanto sensibilizarnos en el amor universal, como fortalecer nuestra capacidad de auto control.

Bien, esto podríamos decir que aplica a nuestros deseos negativos, que de forma manifiesta ocasionan daño o destrucción, pero igualmente se aplica a los deseos buenos cuando forma parte de la misma dualidad.

Algo bueno para si mismo puede ser fácilmente destructivos para nuestro entorno, y si ese deseo los es para un determinado grupo, del grupo para si mismo, puede ser aún más destructivo. Solo cuando se incluye a todos, a la totalidad, en nuestros proyecto, respetando la identidad y libertad creadora de cada cual, se puede decir que actuamos correctamente, pero eso requiere una perfecta transformación en cada uno de nosotros, que precisamente no es ser bueno, si no ser correctos o consecuentes con las necesidades evolutivas de los demás, con nuestra máxima aspiración, con nuestro despertar.

Aun así, sabemos que nuestros deseos se cumplen, pero se cumplen dentro de esas limitaciones. Es el poder de nuestro padre que nos va sujetando pero a su vez nos va dando cada vez más espacio para que nos realicemos, nos vayamos desarrollando como dioses.

Dejarnos llevar por las circunstancias, cuando se tornan hostiles, aceptar esas circunstancias y modificarlas buscando las causa en nuestro interior es el significado del “Hágase Tú Voluntad”. La voluntad del Padre. Aceptar el poder que nos conduce a nuestra realización, renunciando, en mayor medida a aquellos deseos que consideramos buenos para si mismo pero que nos entretienen y obstaculizan en el camino.

No obstante, si nos empeñamos en cambiar determinadas circunstancias adversas, sin indagar en primer lugar en el aprendizaje que nos aporta, estos, llegado el momento se cumple. De alguna manera, y en cierta medida, vences ese poder limitador o contenedor de nuestro Padre y se materializan tus deseos. Si ese deseo lo haces en forma de rituales, te apoyas en determinadas técnicas, vences más fácilmente ese poder. Si utilizamos llaves o códigos desarrollados y firmemente establecidos por maestros o magos, nuestros deseos pueden ser más fácilmente manifiestos, y no olvidemos que en la misma medida pueden estar en contra de nuestras necesidades evolutivas, y si quien lo hace es un sacerdote o sumo sacerdote, simplemente decretándolo se abren fácilmente camino ante el poder limitador de nuestro Padre, y crean otras realidades.

Fijaros la importancia de que las cosas sean como tienen que ser, saber que todo forma parte de un plan justo, de perfecta justicia, y correctamente establecido en sus metas más elevadas. Aceptar que todo ocurra tal cual, y a su vez mirar dentro de nosotros para que ese cambio se haga en sus causas, y sea un cambio firmemente establecido y para siempre. No quiere decir que no hagamos por el bien de los demás y mejorar nuestro entorno, pero esto han de ser, en primer lugar señalando la causa primera, nuestro interior. Pues en nuestra conducta, palabras y pensamientos está el origen de nuestra creación, de todo lo que nos ocurre y ocurre en nuestro entorno. No tiene sentido modificar fuera, empeñándonos o con determinadas técnicas, si dentro no se ha modificado. Unas determinadas circunstancia adversas, en primer lugar nos está invitando a modificar algo en nosotros, o saldar una deuda que generalmente desconocemos su origen. Pero no solo se trata de saldar una deuda, sino que además lleva implícito un aprendizaje. Eso es lo que hay que descubrir en primer lugar antes de intentar modificar nada externamente, y a partir de ese reconocimiento y cambio de actitud, vamos procurando unas condiciones externas mejores, sin forzar, tanteando, empujando suavemente. La vida también nos propone crear circunstancias favorables, y por supuesto debemos estar atentos para alinearnos con ellas, conquistarlas con nuestro esfuerzo, pero sin forzar, dejando que las cosas ocurran, y teniendo presente lo importante, nuestro cambio interior. Cuando eliminamos nuestra oscuridad, y sobre todo la dualidad luz-oscuridad, bueno-malo cuando estamos por encima de esa dualidad y tranquilizamos nuestros deseos, nuestra mente, entonces esa magia que somos emana con toda su belleza y magnificencia. No se puede modificar la realidad si no se conoce sus causas, y las causas de nuestras circunstancias, invariablemente, están siempre en nosotros.

  • * * *

Jesús y María Magdalena concibieron en su momento la humanidad, esta humanidad, y desde entonces son Padre y Madre Nuestros. Os podéis imaginar que hubo un acoplamiento, alineamiento mas bien, creador, y María Magdalena fue fertilizada por Jesús. De tal modo que, efectivamente son pareja, cónyuges espirituales. Las cosas acontecieron más o menos del siguiente modo:

Por Juan evangelista (Jn 19:25) sabemos que a los pies de la cruz concurrieron tres mujeres: María Magdalena, María (su madre), y otra María: esposa de Cleofás según las escrituras, pero en realidad quien estaba presente era la abuela de Jesús: Anna. Tres mujeres de la misma linea genética, descendientes del rey David. Para coronar reina a María Magdalena (hasta ese momento sumo sacerdotisa) en favor de ella, Jesús tuvo que desvelar un gran secreto: María Magdalena era su hermana (ni siquiera lo sabía su madre, pues la dieron en adopción recién nacida, y perdieron el contacto) por tanto, legítima heredera del linaje davínico, de la corona judía, y de ese modo, envestida reina judía quedaba con nosotros aquí en la Tierra como máxima autoridad.

María Magdalena se sitúa debajo de Jesús en la cruz, su cabeza toca el calcañar (planta de los pies) de Jesús (Génesis 3:15) y su cabeza es ungida (untada) con la sangre de Jesús. Juntando las manos y los brazo en horizontal (los brazos mas cortos de la doble cruz) de ese modo María Magdalena invocando el principio femenino, la kundalini de la Tierra, mientras Jesús con sus brazos extendidos abrazando lo infinito grande, y como rey de reyes invoca el poder de la Luz, del Padre Eterno. María Magdalena tiene las manos juntas hacia arriba, toma esa energía que desciende del Padre, y elevando los codos vuelca las manos sobre sí, sobre su corazón, donde custodia los tesoros de su estirpe, vertiendo la energía del Padre en la Vasija. Fijaros en las formas que adquieren los brazos con los hombros, primero en forma de triangulo (tetraedro), y cuando vuelca sobres si misma las manos juntadas, como triangulo invertido. Es el Santo Grial, la estrella de David, el símbolo masónica de la escuadra y el compás. Desde ese momento y por derecho sucesorio es reina y madre de toda la humanidad y máxima autoridad en los planos físico y astral del planeta.

María Magdalena ungida su cabeza con la sangre de Jesús recibe su esencia, los códigos de Jesús y de su estirpe (el semen en el hombre tiene esa función). De ese modo, María Magdalena nos da a luz con sus códigos y con los de Jesús. Ella gesta y da a luz todos los cuerpos mental inferior de la humanidad.

Esa energía fruto del sufrimiento de Jesús se estructuró como si fuera un árbol*, imaginaros en toda su forma toroidal (todo en el universo tiene forma y movimiento toroidal, cualquier manifestación de vida es un toroide, el universo en su totalidad es un toroide) . La parte, o zona de las raíces es el principio femenino, la madre, la oscuridad de la tierra que aporta todos los nutrientes, minerales, etc. La parte masculina, visible, el ramaje, proporciona la energía que se nutre de luz y conocimiento. El Padre ha de descender a la oscuridad de la tierra para llamar las nutrientes, aportando el sistema nervioso del árbol y vitalizando las raíces, a partir de ahí la madre gesta con la materia el árbol, las raíces y las ramas, y con sus códigos y tesoros crea todo el ramaje de esplendor y belleza, con el único objetivo de despertar a sus hijos a la Vida Eterna.

Fijaros la analogía, podríamos llamar perfectamente el árbol de la vida cuyos frutos son dioses, consciencias despiertas. Es como se estructura, alimenta y conduce nuestro despertar o resurrección. Sus ramificaciones son los “Caminos” que conducen la savia de la tierra, de nuestra madre, en ese proceso vamos descubriendo la “Verdad” que somos cada unos de nosotros, única verdad, hasta estallar como frutos maduros, en plenitud de conciencia, de “Vida” eterna.

*La cruz simboliza el árbol. En sus orígenes la crucifixión consistía en sujetar a los reos a un árbol para que muriesen por inanición. Se les sujetaba en primer lugar con los brazos en cruz a un palo transversal y se izaban hasta fijarlos en el árbol, así los podía poner fácilmente en alto y lugar visible, para ejemplo y escarnio. Así fue evolucionando en diferente modos hasta llegar a la forma que conocemos como la cruz.

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