43 La Cobra Real. Nuestra reina y su código sagrado.


Dijimos en el tema anterior que todas las razas inteligentes racionales o humanas del universo hunden sus raíces en el reino animal, pues sencillamente, antes de ser seres inteligentes o seres racionales, todos, sin excepción, hemos sido animales, y por tanto, nuestra evolución a continuado en las diferentes especies que hemos adoptado, y creado según nuestra singularidad de Ser, hasta realizarse como seres inteligentes y conscientes.

La raza reptil reúne a seres con un carácter mas fuerte y violento que la media, no más malos por eso, la maldad es una consecuencia de la oscuridad, y hemos de tener en cuenta que todos y todas las razas en su oscuridad hemos pasados y pasamos por esas etapas de errores y maldades, pero todas llegado el momento trascienden la oscuridad y se alinean con el plan supremos de nuestra evolución espiritual y estado supremos del Ser con el objetivo último de nuestro despertar a la consciencia en sí, o resurrección.

El dolor y el sufrimiento es lo que más rápido nos sensibiliza y despierta, despertando a la par nuestros dones del espíritu. Es lo más importante en este universo, o cueva sagrada, o cueva de platón (TEMA 30) . Está construido …. lo hemos construido para nuestro despertar, para resurgir de la inconsciencia eterna. Por tanto, el dolor y sufrimiento es lo que nos espolea y nos hace avanzar en ese proceso. La felicidad que se pueda pretender en este universo fisco solo tiene como objetivo darnos treguas, descansos para dosificar ese intenso proceso de crecimiento, de dolor y sufrimiento al que nos autosometemos para despertar, pero nunca puede ser aquí una finalidad, un objetivo, por que la finalidad es nuestro Ser, despertar a esa inmensa realidad que somos, y ser conscientes de la belleza, majestuosidad y felicidad, de la gloria y bienaventuranza que eternamente ya somos.

Las razas reptiles son quienes en su oscuridad han desarrollado más hostilidad y violencia para ese fin, y por tanto, y en la misma medida, más coraje y valor para afrontar este proceso evolutivo. Esto lógicamente dentro de las deseables aspiraciones de hacer un mundo feliz de este espacio físico o dimensión, pues no es aceptable, pero dentro de todo nuestro proyecto, de la imperiosa necesidad que todos tenemos de despertar, de resurgir de la inconsciencia, de resucitar, es sin lugar a dudas lo que más rápido nos despierta, es en ese sentido un instrumento valiosísimo. Esta raza tiene el poder aquí en la Tierra, se les ha concedido, de gestionar o inducir a las guerras, y quienes han hecho del sufrimiento un ritual de sacrifico que permite alcanzar las cotas más altas de nuestra divinidad. De ese modo, con la raza reptil, que protagoniza y tutela nuestro despertar, toda nuestra historia ha sido jalonada invariablemente de intenso sufrimiento, guerras, violaciones, persecución, sacrificios rituales humanos, etc ….. Lo de las guerras nos ha parecido y no parece normal, por lo menos a la vista de la poca reacción social y permisividad con que se tolera en nuestro entorno, y no menos colaboración inconsciente que hay por parte de todos. Los rituales de sacrificio era algo que se hacia también con gran naturalidad, incluso como acontecimiento festivo, pero que ahora no se ve tan bien, y la gente se escandaliza o no quiere creer que eso pueda estar ocurriendo, y realmente ocurre, y ocurre a gran escala, y es necesario que ocurra, como medio de redención, y en su aspecto puramente material para establecer y administrar el poder del mundo.

Hemos dicho que la estirpe reptil son los campeones en este asunto, pero también hemos de destacar el coraje y el valor que tiene esta raza, sus miembros, para afrontar estos procesos. Lógicamente todo funciona según la ley kármica: tal como hagas así recibes, de modo que todas estas personas que practican estos rituales de sacrificios humanos, a su vez son víctimas de estos rituales. Es decir, los propios niños o adultos sacrificados en rituales son los mismos (en muy alto porcentaje) que en vida anterior han hecho esos mismos rituales. Por tanto, desde la perspectiva de su ser superior, que acepten estos procesos, significa sencillamente tener mucha fuerza y coraje.

La raza reptil cuando evoluciona de su oscuridad a la luz, se caracteriza por desarrollar la nobleza, el honor, la integridad moral, el respeto, la fuerza, el coraje, el valor, todo al servicio del bien de la justicia y del amor universal. Son valores que podemos ver en guerreros, auténticos y nobles guerreros del espíritu. Nunca utilizan la violencia en invadir a otros sino en defensa propia y en defender el bien, lo correcto, a los más débiles y lo justo. Pero para que eso ocurra esa raza ha tenido que devorarse así misma, devorar su oscuridad. Y eso está simbolizado en la serpiente cobra o la cobra real. Ella simboliza ese proceso, es la única serpiente que solo come serpientes, y su veneno, a diferencia del resto de serpientes venenosas que lo utilizan para depredar, la cobra lo ha desarrollado por instinto defensivo.

El veneno de la serpiente sintetiza todo su proceso evolutivo, y en el caso de la serpiente cobra ha desarrollado el código que nos despierta y abre las puertas de nuestra divinidad, recordemos que la finalidad de todo es despertar, por tanto esa esencia última, esa clave que sintetiza todo el proceso está en su veneno o sistema defensivo o inmune.

Sabemos que los diferentes venenos o tóxicos que segregan los animales, lo son por la cantidad enorme que inoculan, pero que en sus dosis apropiadas se pueden utilizar con aplicaciones incluso terapéuticas. Esa es la magia o bendición de los códigos que sintetizan las diferentes especies, pero especialmente cuando los desarrollan por razones defensivas, en ese caso nos podemos encontrar con sustancias tóxicas de un valor incalculable, por ejemplo, el sapo Bufo Alvarius a desarrollado un tóxico defensivo que ha resultado ser el enteógeno (sustancia que proporciona experiencia con nuestra divinidad) más potente conocido, y así podemos decir también del veneno de la cobra. Osea ha desarrollado una defensa relacionada o que interactúa con nuestra divinidad, podríamos decir que somete, vence a nuestra divinidad, y nos abre sus puertas.

Hay tres experiencia que me han llevado a esta conclusión, ver a nuestra reina llevar ante el altar supremos de sacrificio todos los sacrificios de nuestra raza, de estos últimos 6.000 años, y de ese modo abrir las puertas de nuestra divinidad. Sentir la cobra como la llave o clave para entrar en nuestra divinidad, y sentir esa agresividad y furia no como afán depredador, sino defensivo. Fijaros que los depredadores generalmente actúan con gran violencia, de forma aparatosa, desgarran y destrozan a sus víctimas, sin embargo la serpiente cobra es muy elegante, limpia y noble en su ataque.

En base a esos datos he podido concluir con las siguiente teoría:

La raza reptil para ese proceso de despertar es de las más potentes conocidas, pero su vez a desarrolla una defensa, un sistema inmune, que inhibe ese proceso, eso es puramente instintivo, automático, mecánico. Si vamos al origen de cualquier acción voluntaria vemos que surge primero como impulso eléctrico de nuestra voluntad conciencial, de nuestro ser a las diferentes partes del cuerpo y así se pone en marcha cualquier proceso físico, metabólico etc, son ordenes en forma de impulsos eléctricos lo que pone en marcha cualquier proceso físico. De manera que si tu quieres cortar un proceso agresivo (kármico) que proviene de tu Ser o divinidad tienes que neutralizar esas ordenes eléctricas. Pues bien, el veneno de la cobra se caracteriza por ser neurotóxico, quiere decir que inhibe los proceso eléctricos, las ordenes que dan las neuronas para el funcionamiento de los diferentes órganos y así dejan de funcionar, de tal modo que sus víctimas mueren por parada cardio respiratoria, es lo primero que se inmoviliza causando la muerte. De ese modo, la raza reptil, como respuesta a la agresividad kármica del Ser, ha desarrollado ese sistema defensivo contra su propia divinidad, al punto que como consciencia colectiva la somete y da acceso a ella.

La raza reptil, es una raza que desde nuestra perspectiva humana infunde mucho temor, no en vano nos ha traído mucho sufrimiento, pero el impulso que supone para nuestro despertar es sencillamente único. Al menos en esta galaxia, en tan solo 7.000 años vamos alcanzar estados de conciencia que en cualquier otra condiciones hubiese durado millones de años. Un poder que nos va a permitir entrar de lleno en nuestra divinidad, en plena consciencia en sí, y dar a luz nuestro día eterno en muy breve tiempo, donde no habrán más sombras ni errores, solo verdadera vida, lo que realmente somos en toda nuestra infinita plenitud. Desde esa perspectiva todo habrá valido la pena, y con ello, nuestro eterno agradecimiento a esta raza. Una raza que tiene su reina: la Cobra Real.

Ella ahora nos trae ese símbolo, ese código, esa llave que está abriendo a toda la humanidad las puertas de nuestra divinidad.

Custodia de todos los tesoros de su raza es ahora que comparte con todos nosotros el mayor de todos ellos: Su Código Sagrado

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