42 Los símbolos y códigos de poder de nuestra reina.


Esta nueva era se va a caracterizar por desarrollar procesos iniciáticos de gran trascendencia en la inmensa mayoría de la humanidad, similares a los que vengo narrando en este blog, a fin que la humanidad, en su conjunto, alcance el despertar de conciencia en sí, o resurrección, y trascienda a los planos más elevados del espíritu, de nuestra consciencia divina colectiva.

Nuestra reina espiritual y madre en todo este proceso, a lo largo de estos dos mil último años ha estado haciendo un trabajo en segundo plano, entre bambalinas, pero en este último milenio va a tener una actividad manifiestamente física, presencial, para de ese modo impulsar este proceso y culminarlo. Pero es muy importante entender cual es su funcionalidad y saber qué podemos esperar de ella.

Los códigos y símbolos que reúne y acompaña, y de los que nos vamos a servir, son los clásicos que en el medio conspirativo se identifican como símbolos del poder terrenal en la sombra, y que identificamos con entidades o personas en el poder que no son bien intencionadas con la humanidad, y con el único propósito de controlarnos y someternos. Y es cierto que la oscuridad utiliza todo símbolo sagrado para sus propósitos, pero todo cumple una misma finalidad, conducirnos a nuestra divinidad y despertar definitivamente a nuestra realidad. La oscuridad está al servicio de ese plan de despertar, y hay que tener en cuenta que la oscuridad está en la propia raza, en la propias persona. Estas entidades que identificamos como malvadas, son creaciones nuestras, y cumplen estrictamente las lineas maestras del plan supremos de nuestro despertar, por cuanto la humanidad proyecta su inconsciencia y oscuridad en esas entidades. Aunque nos creamos hostigados por entidades o razas externas hostiles todo cumple ese propósito: elevarnos a nuestra trascendencia. Por tanto, tanto las entidades como organizaciones secretas de poder que utilizan estas simbologías, están al servicio de la humanidad, de su propósito trascendente.

Todas las razas inteligentes del universo hunden sus raíces en el mundo animal, en ese sentido nuestra reina es de genética reptil, y custodia todo el poder, los códigos, y los tesoros de esa raza, un poder que ahora pone a disposición de la humanidad para acelerar, como ninguna otra fuerza podría hacerlo, nuestro despertar y trascendencia. Ella es quien aquí, en este mundo, y en nuestra raza, da a luz reyes y reinas del espíritu.

Cuando en sus inicios, su raza o estirpe viene a hacerse cargo de la humanidad en sus fases incipientes evolutivas, como primera medida modifican nuestro ADN con su propia genética reptil para impulsar nuestra evolución, entroncada especialmente en la raza judía. La genética reptil es portadora de una fuerza muy poderosa de despertar, que va a permitir en 7.000 años lo que en otras condiciones se podría prologar por millones de años.

Quienes nos gobiernan en la sombra, estas personas que están en las cúspides de las organizaciones secretas de poder, que forman parte de ese grupo inicial de 144.000 que vino a hacerse cargo de la humanidad, del que hablé en el TEMA 3 , son sus hermanos de raza, aunque por jerarquía sus súbditos. De ellos, la mayoría han cumplido su trabajo de trascender la materia, y están haciendo su elevado servicio para con nosotros en planos elevados o más sútiles, pero todavía queda un pequeño grupo que no está superando la segunda fase de su iniciación, “la tentación”, y por tanto, están inmovilizados en el deseo y posesión de las riquezas y el poder del mundo, de ese modo haciendo el trabajo más denso aquí en la Tierra.

Esa organizaciones secretas de poder, quienes realmente tiene el poder del mundo, manejan el mundo con esos mismos códigos y simbología, (el triangulo o pirámide, el ojo que todo lo ve, la serpiente, la vasija o media luna, la cruz empatada o de malta, la escuadra y el compás, la estrella de David, etc). y es necesario que así sea mientras la humanidad esté inmersa en su oscuridad. Pero en este proceso de despertar colectivo, todos nuestros hermanos mayores que ahora gobiernan el mundo, atrapados sus egos todavía en este plano, tienen la oportunidad de trascenderlo poniéndose al servicio de nuestra reina, y es necesario que así sea si no quieren quedarse descolgados de este grupo inicial, y quedarse atrapados en esta densidad hasta una nueva oportunidad, en un ciclo posterior.

Más que el deseo de poder o riqueza lo que les tiene atrapados son sus intelectos. La luz del conocimiento (fuego de prometeo), es un aspecto del principio masculino o del padre (en este mundo dominado por el patriarcado), pero es solo un instrumento, que hemos de desechar en la medida que despertemos nuestras propias cualidades concienciales. La mente o intelecto es un extraordinario instrumento de crecimiento y de toma de consciencia en sí, pero como todo instrumento, llegado el momento se ha de desechar. Cuando señalamos a Lucifer como deidad, estamos señalando un reflejo de la deidad. El lucero del alba o estrella de la mañana, como se le señala simbólicamente, precisamente señala esa característica. Nosotros la vemos como una estrella en el firmamento, incluso la más luminosa, pero en realidad solo refleja luz, no es luz propia, ya que es una planeta (Venus) de nuestro sistema solar que refleja la luz del sol. Del mismo modo, en el ámbito espiritual Lucifer refleja la luz de nuestra divinidad, reúne nuestra luz y conocimiento del espíritu, tal como egregor.

Es un error situar a dios fuera, por que dios somos nosotros. Cualquier dios fuera es ficción, solo nosotros, el ser real, tiene luz propia, conocimiento genuino, consciencia en si misma. Dios somos nosotros, y no hay mayor transgresión a nuestro espíritu que creer que no somos dioses, e idolatrar divinidades fuera que no existen como tal.

Nosotros, hemos decido reunirnos y crear todo esto, para tener una determinada experiencia y despertar de nuestro sueño eterno ¿a que viene hablar de energías divinas o entidades divinas fuera? Ciertamente ese auto ocultarnos nuestra origen y realidad como dioses creadores que somos forma parte del juego de nuestro despertar, pero es imprescindible superar ese autoengaño, debemos dejarlo claramente transcendido. Si queremos despertar definitivamente debemos reconocernos sin duda alguna y en todos sus aspectos y dimensiones que somos Dios.

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