37 El ego o egregor masónico. Su disolución

(Se recomienda empezar los temas desde el principio, empezando por el TEMA 1)

TEMA 37

Después del viaje que hicimos nuestra reina y yo ( TEMA 34 ), por todos los símbolos de mi nacimiento real … o que podría ser mi nacimiento real, no me parecía necesario abundar más en este asunto, pero por “casualidad” pasábamos cerca de la calle. Hay que decir que está fuera de nuestra ruta habitual, pero en cualquier caso la invito a volver a casa por mi calle de nacimiento, cosa que acepta con buen agrado, también le advertí cierto interés. Pero en este caso el recorrido lo hacemos en sentido inverso a la vez anterior, desde donde empieza la calle, osea donde estaba la casa que nací, y terminando donde está el pequeño altar a la Virgen de la Merced. De tal forma que empezamos por la cruz, la casa donde nací con su número 6, y otros símbolos con los que está jalonada la calle hasta llegar a la fuente donde esta el altar. Pero en este caso me señala directamente la fuente, donde la vez anterior le había comentado que representa mi ego en todo este proceso, pero ella me señala especialmente una M que hay en forma medio camuflada por detrás de ese rostro. Ciertamente era un detalle del que había dado cuenta en veces anteriores, pero que no le había dado mayor importancia, lo atribuía también a formas caprichosas que a veces los escultores suelen darle a sus figuras sin más sentido. Pero el hecho que mostrara interés de pasar de nuevo por la calle, el hecho que viniéramos en dirección inversa, concluyendo el recorrido en ese punto y señalando especialmente ese particular, pues ya me pone a pensar sobre el asunto.

La M es un símbolo o carácter masónico relevante, y en este caso incluido en una figura que a todas luces simboliza un ego, pues la deducción es inevitable: Está claro que esa figura, bien sea de forma intencionada o no por su creador, está representando el ego masónico. Ego masónico que como colectivo, sería más apropiado llamarle egregor.

(En este enlace encontrareis una muy buena explicación de este fenómeno mental y energético colectivo: https://triskelate.com/que-es-un-egregor-como-identificarlo

Egregor es un concepto propio del ocultismo que viene a representar una “forma de pensamiento” o “mente colectiva de grupo”, esto es, una entidad psíquica autónoma capaz de influir en los pensamientos de un grupo de personas. Delaforge define un egregor como una especie de mente colectiva creada cuando la gente se une conscientemente para un propósito común.)

El ego es una construcción energética individual, construido con nuestros deseos y emociones, dando la sensación que tiene identidad propia. Pues eso es lo que ocurre con un egregor colectivo, es la suma de deseos y emociones que generamos entre todos como grupo o colectivo y que da la sensación de ser una entidad diferenciada, como con vida propia, es lo que se da en llamar en las escrituras sagradas el Hijo del Hombre (Hijo de la humanidad. Construcción de una entidad energética por la humanidad), si bien puede ser una construcción energética negativa o positiva, según la naturaleza de los deseos que aglutinen, aunque en este caso vamos a considerar su versión negativa, y que en esta densidad material y en este proceso evolutivo, como egregor negativo, representa nuestras más bajas pasiones, deseos e instintos, su manifestación puede ser percibida como una entidad maligna externa, por tanto, para nuestra ascensión como humanidad, al igual que tenemos que disolver nuestros egos individuales también tenemos que disolver ese ego colectivo, egregor o hijo del hombre.

Que nuestra reina me señalase ese particular tiene todo el sentido, puesto que ella como máxima autoridad espiritual del planeta tiene la responsabilidad de disolver ese egregor para abordar nuestra siguiente etapa evolutiva, dentro del plan general que establece este próximo milenio donde se pondrán las bases para nuestros despertar y ascensión como colectivo.

La ascensión de la humanidad, pero particularmente la ascensión del colectivo masónico, (Ver el TEMA ..) pues ahora, una vez cumplido su papel, de acompañar a la humanidad y trasmitir todo su conocimiento, les toca transmutar ese egregor para su propia ascensión, y así acompañar como un solo bloque la ascensión de toda la humanidad. Claro, ese es un aspecto muy importante en este proceso, y por tanto, nuestra reina, como reina masona, como responsable de ese colectivo y su mayor autoridad conocida, tiene que asumir la especial tarea de disolver ese egregor masónico.

Este proceso se plantea del siguiente modo:

En este colectivo de 144.000 personas, ya hay mucho que han trascendido, la inmensa mayoría, pero hay todavía un notable número que en sus gestiones materiales, aquí en este plano, todavía están generando muchos apegos materiales, dando cancha a sus debilidades o deseos, enfocados especialmente en el poder y la acumulación de bienes y riquezas, son efectivamente quienes gobiernan el mundo desde la sombra, quienes están al frente y dirigen este sistema económico, político, social, científico, militar, financiero, etc. desde esas posiciones de poder gestionan directamente el karma de la humanidad. De tal forma que esa oportunidad se va a presentar especialmente para todos los masones con influencia y poder en este sistema. Y este proceso lo debemos entender dentro del camino iniciativo que nos mostró Jesús: El bautismo, la tentación en el desierto, la transfiguración, la crucifixión y la muerte-resurrección. Todos los hijos genuinos de la estirpe masónica ya han recibido el bautismo de agua y fuego, pero todavía hay un buen número que han quedado atascados en la prueba de la tentación. Han recibido los ritos iniciativos, siendo ungidos por el espíritu, pero su evolución está inmovilizada en la prueba de los deseos y el poder material …… “Lucas 4 : y el Diablo (Demiurgo) le dijo: “Te daré toda esta autoridad y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada, y a quien yo quiera se la doy. Por eso, si tú haces un acto de adoración delante de mí, todo será tuyo”.

Para nuestra reina, y sus hijos “caídos”, quienes realmente gobiernan el mundo, quienes están haciendo el trabajo más denso en favor de la humanidad, es imprescindible desatascar esa situación en su mayor número posible, a fin de poder transcender como colectivo.

Para poder disolver y trascender ese egregor, es importante entender cuales son las cualidades y la forma cómo interviene la energía que aporta nuestra madre reina, y así dejarse influir por ella. Y esto reviste una singularidad de la que hasta ahora, a lo largo de estos últimos milenios de patriarcado no tenemos constancia, que han venido marcados por el conocimiento de la ciencia y de la dualidades propias de este plano. Hasta ahora toda la guía y apoyo de los planos superiores han venido en forma de luz y conocimiento. Son las energías del Padre, del principio masculino de la divinidad, que básicamente han venido girando en torno a enseñanzas, a ideas y conceptos. El principio femenino, lo que aporta nuestra madre reina, son las energías que vienen de abajo, el magnetismo y la magia creadora, esto lo que hace es inflamar, prender nuestros chacras, elevando nuestras consciencias, despertando nuestros dones, ponderando nuestros niveles de comprensión más elevados, y, directamente despertándonos.

La humanidad ya tiene conocimiento teórico y prácticos sobrados sobre nuestra divinidad, todo está repleto de conocimiento y técnicas para elevarnos y trascender, que han hecho, y están haciendo una importante labor, pero no se puede administrar más conocimiento del que ya hay, no tiene sentido. No tiene sentido cuando la otra parte de nuestra divinidad la tenemos censurada. Para poder ascender como colectivo, ahora lo que se trata es elevar el nivel de consciencia para sacarle el debido partido a todo ese conocimiento, despertar nuestras capacidades y dones, y elevar nuestro nivel de sabiduría (no de conocimiento, sino recuperar la perspectiva de ver las cosas como realmente son), y esa es la función del principio femenino, de la energía que asciende. Y eso es lo que debemos esperar de nuestra reina madre, toda la humanidad, pero especialmente sus súbditos masones, sus hijos predilectos caídos. Una una vez el trabajo hecho, hay que recoger velas y trascender.

Nuestra relación con ella, es simplemente entrar dentro de su campo de influencia, de atención. Esa atención reciproca ahora es suficiente para poner en marcha el proceso de nuestro despertar y trascender como grupo a los planos más elevados de nuestra consciencia colectiva y de nuestra propia divinidad.

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