34 LA NATIVIDAD

(Se recomienda empezar los temas desde el principio, empezando por el TEMA 1)

TEMA 34

Este es continuación al TEMA 31 : ‘Nuestro nacimiento real, y, único’. Si bien, en este caso narro un proceso personal, tal y como he vivido posterior a escribir ese tema.

Nuestra reina quiere venir a vivir a Vall de Uxó, con esa idea estuvimos mirando algunas casas que las hay en el barrio Colonia Segarra. Son casas individuales rodeadas de un pequeño jardín. Un barrio que construyo la empresa de calzados Segarra a mediados del siglo pasado, con el propósito de facilitarle vivienda a sus trabajadores. Por aquel tiempo, mi padre trabajador de esa fábrica, cuando dispuso de casarse, en fechas previas, le solicitó a la empresa una casa, cosa que fue aceptada, pero llegado el día de tomar posesión, se la habían dado a otra persona sin tener en cuenta ese compromiso, y de momento no habían más casas, dada la premura de las fechas tuvo que buscar una casa en el pueblo, un piso concretamente. Y esa fue la razón por la que no nací en una casa con jardín y lo hice en el centro del pueblo en un piso de la calle Joaquín Costa, llamada también la calle de la Merced, en homenaje a la Virgen de la Merced que tiene un pequeño altar que preside esta calle, al otro extremo de donde vivía. En esa calle viví hasta los siete año.

En fechas anteriores, cuando fuimos a ver la Virgen de la Cueva Santa, (que trato en el TEMA 30 ) se me quedo pendiente invitarla también a ver este otro santuario, y del que particularmente no recordaba las características que envestía.

Bueno, eso lo tenia pendiente, pero ocurre que el día de Navidad 25-12- 2018 se dan dos coincidencias muy casuales para que tuviese que pasar por ese punto donde se encuentra la Virgen de la Merced.

Mi primera esposa, tradicionalmente me invita a la cena de noche buena, así esa noche nos reunimos con nuestros hijos, pero este año ha decidido cambiar y hacer comida (almuerzo) el día de Navidad, osea el 25. Hay que aclarar que aquí, al menos en mi familia, nunca se ha celebrado esa reunión familiar en el día de navidad, siempre ha sido la cena de noche buena, día 24. Y este año insólitamente y contra toda costumbre decide hacerlo en navidad.

El trayecto de ir de mi casa a su casa, que está como a 20 minutos andando, no pasa por la calle Joaquín Costa, pero resulta que un amigo común decide regalarnos una botella de vino para tal evento, pero dado lo improvisado y a pocas horas del evento, aprovecho el mismo desplazamiento para pasar por su casa y coger la botella de vino, que viene de paso pero obliga a a hacer una pequeña desviación. Pues esa pequeña desviación, hace que tome otra ruta que pasa justo por donde ese pequeño altar de la Virgen de la Merced,  que hace un tiempo tenia previsto visitar con nuestra reina. Así que me dije a mi mismo: Voy a tener ocasión de verla previamente, ver sus detalles, antes de invitar a nuestra reina.

El 25 de diciembre parece bastante demostrado que no es el día que nació Jesús, pero, si es el día exacto que nace un nuevo ciclo solar. El solsticio (del latín solstitium, que significa ‘sol quieto’) de invierno, concretamente es el 21 Diciembre, la máxima altitud del sol llega a su punto mas bajo, y es a partir de ahí que inicia su ascenso, pero en ese cambio de tendencia, de descender a ascender, hay tres días más que todavía está estable, quieto, de forma apreciable no varia su altitud máxima, y es a partir del 4º día, osea del día 25, cuando empieza a notarse su ascenso. Es el nacimiento de un nuevo ciclo solar.

Cuando me acerco a la figura de la virgen y veo quien está y cómo, me llevo la gran sorpresa, todo se me desvela. No me lo puedo creer. Son todos los símbolos de un nacimiento real. Por eso nací en esa calle. Suponía que algo así pudiese ocurrir en breve plazo, pero breve plazo en un proceso evolutivo que se prolonga por millones y millones de años, lo atribuía perfectamente al próximo milenio, donde se nos va a dar la oportunidad a todos de despertar, nacer a nuestra realidad. Ese es el periodo o era dorada de la que hablan las escrituras, una etapa aproximada de unos mil años donde la Tierra será una universidad del despertar, y el poder del mundo, ahora en manos del mal obstaculizando (aparentemente) ese proceso, pasará a manos de gente sabia y bondadosa, auténticos maestros que nos proporcionarán los medios para que la humanidad en su mayor número despierte y ascienda a su divinidad. Pero por lo que acabo de descubrir, ese proceso, mi nacimiento real se puede dar en esta encarnación.

Jesús, con su despertar, nos dejó un precedente importante de como puede ser nuestro despertar. Si habéis leído el TEMA 31 entenderéis mejor este asunto.

Solo había una posibilidad que estuviese ese día y a esa hora, y es mediante esa sucesión de coincidencias que antes he mencionado,  a cual más insólita. En esa calle que preside nuestra reina simbolizando un nacimiento real, es donde nací y viví hasta los siete años. En ese periodo de la niñez se recapitula todo nuestro proceso evolutivo hasta que empezamos a encarnar como humanos, osea, toda nuestro paso por el reino mineral, vegetal y animal. Es el periodo más extenso en todo nuestro devenir, o proceso evolutivo de despertar, y que se resume o recapitula en nuestros 7 primeros años de vida. El número de mi casa era el 6 . El 6 más que numerológico su potencial es simbólico, y es por esa razón que lo adopta el mal, por el poder que tiene como símbolo. Pues es la espiral, la génesis, el principio. Es la G masónica dentro de la escuadra y el compás, que ya dijimos en el TEMA 23 en realidad es el Santo Grial: La génesis y contenedor de todo nacimiento, y es un símbolo que no puede faltar en un nacimiento real.

Todo muy simbólico, pero ahora está aquí, ha “descendido” de ese “pedestal” y está aquí, en cuerpo y alma, para acompañarme ese proceso. Y así, reunidas todas las condiciones, precipitar mi despertar.

Santuario de la Virgen de la Merced, al final de la calle Joaquín Costa

La Virgen de la Merced. Merced etimológicamente significa ‘su gracia’. Los reyes y reinas son coronados por la gracia del altísimo, a partir de entonces envestimos su gracia: sus dones y atributos. Evidentemente me refiero a los reyes y reinas del espíritu, los reyes de la materia solo emulan ese proceso, pero son aceptados y envestidos por la “gracia” del demiurgo.

El ego, fuente de deseos y emociones. Es un flujo que hay que cerrar y disolver el ego.

Calle Joaquín Costa vista desde el santuario.

Esta entrada fue publicada en Categoría Blog 1. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *