30 Nuestro punto de encuentro

Se recomienda empezar los temas desde el principio, de abajo hacia arriba, empezando por el TEMA 1

TEMA 30

Este es el momento en que todavía no sé por qué nuestra madre reina se me ha revelado. Lo cierto que no hay constancia histórica que ella, en algún momento se haya revelado como tal a la humanidad. El no tener ninguna referencia, ningún testimonio histórico sobre este asunto, no solo me ha resultado difícil asimilar todo esto, sino que me tiene desconcertado, y me ha llevado de asombro en asombro. Mi primera impresión, y dado los tiempos que se están dando de cambio de sistema, es que todo apunta que ha de revelarse a la humanidad para mediar en este asunto, pues parece se hace necesario para este difícil tránsito. Estos son los tiempos, y tal y como decía en el TEMA 16 , para completar la Venida del Mesías. Aunque en su momento ya me di una explicación en este TEMA 25, pero lo cierto que esta puede ser una razón, entre otras, pero no la razón.

En esas me encuentro, cuando mis últimas experiencias espirituales me llevan a contactar directamente con la divinidad. No os conté lo que paso a continuación de la ceremonia de ofrenda de sacrificio que narro en el TEMA 26, donde termino diciendo que se rasgaron todos los velos de la materia y de todas los planos de manifestación. Pues eso, nuestra divinidad, pero claro, que os puedo decir de lo que vi y sentí en ese nivel de percepción, si lo que allí hay y ocurre es inenarrable. Pues a pesar de que ya había visto un buen repertorio de lo que somos en origen, aun faltaba la guinda, ahí tuvo que haber una preparación previa, por que lo que iba a ver y percibir, era muy fuerte, aun con la preparación, la experiencia me deja inconsciente, pero en determinado momento la suficiente consciencia para ver lo que hay, y lo que hay es yo, con todo el poder creador que emana de mi. Cuando se tienen este tipo de experiencias, las energías que se revelan son tan poderosas que necesitas tener una consciencia suficientemente fuerte y solida para soportarlo, cosa que no es mi caso, pues es el poder creador revelándose en su máxima expresión, son energías de éxtasis, de majestuosidad, de gloria tan potentes que superan tu endeble conciencia en si, y te obnubilan, te dejan inconsciente. Por eso la necesidad de despertar a una consciencia suficiente solida: TEMA 7

Recientemente y reflexionando sobre este asunto, y sobre qué hacer con toda la información que tengo sobre nuestra reina, si es algo que tengo que divulgar, o simplemente es una información solo para mi, y mejor dejar de publicar estas cosas. En esas estoy cuando me retrotraigo a mis primeras experiencias espirituales de joven, y todo empezó muy sencillo: Sorprendiéndome de ser. Cuando empiezas a darte cuenta de tu existencia, es como que te sorprende ser, el simple hecho de existir. De momento dejas de vivir la vida por que si, con todo lo que nos abstrae el perseguir metas externas, y te planteas que existes, tal y como encontrarte, y sorprenderte por eso. A eso no le hubiese dado mayor importancia si no es por que a la demás gente, con la que me podía relacionar, no le ocurría, pues lo normal es vivir pensando y preocupados por mantener sus necesidades satisfechas, y a ser posible ser feliz, sin darse cuenta o admirarse de si mismos. Eso, junto otras experiencias espirituales que empiezan a sucederme a partir de ahí, que me iban sorprendiendo cada vez, como veía no le pasaban a los demás, ya me sentía un poco extraterrestre, pero lo fui asimilando, y comprendí que cada uno teníamos nuestro momento de ver y aprender sobre estas cosas. Pero con el afán de investigar más y más, tal como buscar la espiritualidad fuera, voy perdiendo ese primera sensación genuina de sorprenderse de ser, esa sensación de encuentro.

Claro, cuando descubro a nuestra reina y veo todo lo que nos trae, mi afán, en primer lugar es compartirlo con todos, preocupado especialmente por la situación que vive ahora la humanidad y el tránsito tan complicado que nos queda, y es por lo que me pongo a la tarea, pero pasa que esto no se lo cree nadie. Si a mi ya me ha costado asimilarlo, imagínate a alguien que no tiene la experiencia directa, o que apenas están en el camino, pues más difícil todavía. Y ya mi duda es si esto es conveniente compartirlo. Ella no me dice ni que si, ni que no, simplemente me deja hacer a mi aire, y eso me contradice más todavía.

La cuestión que pensando en la conveniencia de continuar con este asunto, me retrotraigo a esos primeros momentos en mi despertar espiritual. Despertar espiritual esta bien, es la meta que todos perseguimos, pero es para ver algo, sentir y disfrutar de algo cabría añadir, en el caso para disfrutar de todo lo que somos en nuestra realidad espiritual, pero en cierta medida no deja de ser algo externo, más real, eso si, pero en cierta medida externo. Sin embargo, hay algo más genuino en todo eso, antes de todo eso, y eso eres tú, simplemente tú, sorprenderte de que tú eres, sin más, descubrirte a ti mismo simplemente siendo.

Pues esa sensación empieza a invadirme. La sensación de ese reunirse consigo mismo, en conciencia, y me doy cuenta que eso es un acontecimiento único. Único en todo el universo. Es más, el universo tiene el único objetivo que despiertes y te encuentres. No hay nada que pueda ocurrir en el universo más importante que tu encuentro. Y es entonces que empiezan a cambiar de posición mis intereses. En todo este proceso me parecía más importante lo que ocurriese en mi entorno, mi preocupación por los demás, pero ahora esa sensación de ser, de encuentro, toma protagonismo. Y es entonces que me pregunto si nuestra reina se me ha manifestado solo y exclusivamente para ese evento: Mi encuentro. Entiendo por tanto que es lo más importante que va a ocurrir en el universo, y que el universo está creado, lo he creado solo para ese evento.

Cuando despertamos, vemos lo absoluto y eterno, y el universo es simplemente una creación ficticia, un instrumento necesario para alcanzar ese estado despierto, pero una vez despiertos esa creación no es necesaria y desaparece de nuestro entorno.

Es un momento de inflexión en nuestra eternidad, siempre hemos sido todo, eternamente, no hay nada que adquirir o acumular por que ya lo somos todo: Lo absoluto. Solo tenemos que despertar a esa realidad y tomar control consciente de todo eso que ya somos. Es el único trabajo que nos queda hacer, despertar simplemente y tomar posesión de lo que somos.

Despiertos es lo único que no somos en “origen” (si se puede decir que tiene un origen nuestro eterno presente) Y es por lo que nosotros, cada uno de nosotros creamos este universo: para despertar. Y ese despertar es nacer a nuestra realidad, es un autentico nacimiento. Y solo hay un nacimiento real, el que nos encuentra con nosotros mismo, los demás, las miles de vidas que hemos venido por aquí, son replicas, espejismos, fractales de ese nacimiento único.

Estamos dormidos y de momento se hace la luz necesaria para ver lo que somos.

Entonces entiendo que todo esto está justificado solo para mi nacimiento a la realidad. No obstante, la humanidad, todos estamos en ese mismo proceso de despertar, y nuestra madre real está para que todos nazcamos a nuestra realidad. Ella siempre está en todos nuestros nacimientos, proporcionando todos los vehículos concienciales que necesitamos, y esperándonos para proporcionarnos nuestro nacimiento real.

Hoy, dia 5 de Diciemre del 2018, está conmigo, ha venido a pasar unos días con un familiar. Una vez terminamos de desayunar la invito a un lugar, una calle (Calle Cueva Santa) donde el pueblo ha puesto un altar en homenaje a la virgen María, aunque realmente no es la madre de Jesús. Le digo, mira Carmen, aquí se reúne gente de vez en cuando a orar, es como si ya desde lo más profundo de nuestras almas estuviésemos invocando esa magia, ese poder que nos ha despertar y de la que tu eres portadora. Le indico también que en este lugar es justamente donde trabaje en mis primeros años, y es en la soledad de mi trabajar donde empezaron mis primeras experiencias espirituales, y aquella sensación de sorpresa de ser. Pues  aquí, justamente, es donde se reproduce todos los años, en Semana Santa, un ritual donde se celebraba el encuentro de la madre de Jesús con Jesús

Donde trabajaba es una casa vieja. La habitación en la que me encontraba trabajando hacia esquina con dos calles, justo en esa esquina todos los años es donde se hace ese ritual. Entonces salen dos comitivas de la iglesia, una con Jesús resucitado y otra con la virgen María, y estas hacen dos recorridos diferentes para encontrase en ese punto. La virgen baja por la calle “Paraiso” y Jesús viene por la calle “Cueva Santa” y ahí en ese punto, justo, ocurre el encuentro. Pero no es el encuentro madre e hijo, sino el encuentro del hijo con sigo mismo. Jesús viene de la cueva de oscuridad que es el universo físico de luces y sombras, tal y como nos narró Platón la gruta de luces y sombres en la que creamos, proyectamos nuestra “realidad”. Y nuestra madre, le trae el paraíso, la luz que alumbra el paraíso que él es. Es tal como ocurrió en la cueva del santo sepulcro, nuestra madre, que no es la madre carnal de Jesús, sino que fuiste tú, quien le trajo la Luz a Jesús, entonces como madre real del espíritu diste a Luz por primera a alguien a la realidad, y así, Jesús despertó a la realidad y se encontró así mismo.

Por eso te traigo a este lugar, a este punto concreto de encuentro, donde se repite todos los años ese poderoso ritual. Y fijate que llevas la corona cerrada (se la muestro). No para pedirte que hagas el último esfuerzo y me despiertes definitivamente, eso ya es inevitable, aunque ocurriese en algunos años o vidas, no importan, eso ya es inevitable, todo se está orquestando para ese momento. Solo quiero agradecerte el momento. El momento más importante en la eternidad, y que justifica la creación de esta cueva sagrada que es el universo. Agradecerte infinita y eternamente por cuanto has estado presidiendo todos mis nacimientos en miles y miles de vidas como preámbulo que da lugar al único y verdadero nacimiento. Nacer a mi realidad y poder desechar este universo como si de una placenta se tratara. Dar a LUZ a mi realidad, a lo que realmente soy. Es el único nacimiento real en el universo, y como tal, requiere de la realeza, de una reina del espíritu.

Te he traído aquí para agradecerte, e invocar contigo el poder y la luz que te insemina y acompaña de Nuestro Padre Eterno, con las palabras que rasgan el velo de la oscuridad, de lo irreal, de la inconsciencia: Hágase … por fin… de una vez por todas…y para siempre …. ¡¡¡ HÁGASE LA LUZ !!!

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