29 ¿Qué es el paraíso? ¿Cómo se construye?

Se recomienda empezar los temas desde el principio, de abajo hacia arriba, empezando por el TEMA 1

TEMA 29

Vamos a ver otra anécdota (importante previamente ver el TEMA 28 ) o enseñanza de Jesús que ha llegado hasta nosotros como una versión de milagro productivo, cuando en realidad pudo ser una labor productiva natural, osea, poner a la gente a trabajar con una determinada inversión y organización, para de este modo mostranos como se conquista y construye nuestro paraíso. Una enseñanza que quizás no fue apropiada para nuestro estado evolutivo del momento, pero que si lo es para estos tiempos. Y no solo es apropiado, sino imprescindible para poder abordar y solventar esta situación a la que se enfrenta el mundo en este cambio de sistema.

Al igual que en la parábola del joven rico, TEMA 11, y TEMA 20, no era esta una enseñanza que esperase tuviese éxito inmediato dado nuestro nivel evolutivo de entonces, pero la mediación del joven rico le permitió dejar planteada esa opción, en el caso de ser perfectos. Bien, pues no solo nos dejó la teoría sino también la práctica, y ese fue el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.

Bien es cierto que, en la biblia no figura ese término, tal como  el milagro de la ‘multiplicación’, lo titula como la ‘Alimentación de los 5.000’. Pero el término ‘multiplicación’ es el que ha quedado resonando en todos los ámbitos al referirse a este milagro. No obstante, a mi me parecía de lo menos apropiado señalar un milagro con un factor multiplicador. Es decir, se entiende que si alguien produce algo de forma mágica, esto aparece de momento, o de forma progresiva pero sin un factor multiplicador. Ya la génesis bíblica nos dice ‘creced y multiplicaos’, y aquí todos sabemos que multiplicar significa que cada generación multiplica a la anterior, hay por tanto un factor multiplicador en cada generación. En el milagro de los panes y los peces podría haber un proceso de crecimiento progresivo, de aumentar el número de panes y peces que había en las respectivas cestas, pero no multiplicador. Para que multiplicara, de cada pan tendría que salir varios panes, y de cada uno de esos panes otros tantos panes, y así sucesivamente, exactamente como hubiese ocurrido con los peces si les dan el suficiente tiempo y se les proporciona el medio adecuado para que se reproduzcan.

Es el caso que cuando empiezo a investigar, y veo qué otra interpretaciones hay sobre este asunto, doy con una hipótesis en que el autor (católico) dice que no existió multiplicación sino milagro. Es incongruente una cosa con la otra, apuntaba. Claro, esto me llama mucho la atención por que confirma mi teoría. Esta persona vio la misma incongruencia que yo, solo que él se inclina por la versión oficial de que todo lo que hizo Jesús fueron milagros, y por tanto tiene que descartar necesariamente el asunto de la multiplicación, y yo me quedo con mi versión particular, que dice que, Jesús no hizo ningún milagro. Entonces la idea de la multiplicación descarta que allí hubiera algún milagro.

Este acontecimiento se ve que fue bastante sonado por que excepcionalmente es una anécdota que recogen los cuatro evangelios, y esto nos permite hacer una análisis más contrastado con todas las versiones, leer entre lineas y hacernos una idea lo más aproximada posible de lo que pudo realmente haber ocurrido, y siempre desde el prisma de que allí no hubo milagro, ni intervención divina.

El evangelio de Juan 6, nos dice :

1. Después de estas cosas, Jesús partió para el otro lado del mar de Galilea, o Tiberíades.

2. Pero una gran muchedumbre continuó siguiéndole, porque contemplaban las señales que él ejecutaba en los que estaban mal.

3. De modo que Jesús subió a una montaña, y allí estaba sentado con sus discípulos.

4. Ahora bien, estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos.

5. Por lo tanto, cuando Jesús alzó los ojos y observó que una gran muchedumbre venía a él, dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos panes para que estos coman?”.

6. Sin embargo, decía esto para probarlo, porque él mismo sabía lo que iba a hacer.

7. Felipe le contestó: “Doscientos denarios de pan no les bastan, para que cada uno reciba un poco”.

8. Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo:

9. “Aquí está un muchachito que tiene cinco panes de cebada y dos pescaditos. Pero ¿qué son estos entre tantos?”.

10. Jesús dijo: “Hagan que los varones se reclinen como en una comida”. Bueno, había mucha hierba en el lugar. Entonces los hombres se reclinaron, en número de unos cinco mil.

11. De modo que Jesús tomó los panes y, después de dar gracias, los distribuyó a los que estaban reclinados; igualmente también todo lo que querían de los pescaditos.

12. Pero cuando se hubieron saciado dijo a sus discípulos: “Recojan los trozos que sobran, para que nada se desperdicie”.

13. Por lo tanto los recogieron, y llenaron doce cestas de trozos de los cinco panes de cebada, que les sobraron a los que habían comido.

Dice que se reclinaron los 5.000 hombres en un lugar donde había mucha hierba. Esto supongo que se interpretará como que adoptasen una actitud sumisa de devoción para que reciban la bendición, en un lugar cómodo tal y  como pueda ser  un campo de hierba. Pero a mi me da la impresión que los puso a trabajar. Si particularmente me encuentro en la tesitura de abastecer a tanta gente (solo varones eran 5.000) y no tengo dinero suficiente para comprar alimentos, pero si el suficiente para comprar los enseres necesarios y la materia prima para producirlos, pues sencillamente se pone la gente a trabajar. Ademas que aunque tuviese el dinero suficiente, en los pueblos próximos era muy poco probable que tuviesen existencias extras de pan y peces para servir a tanta gente. Es más fácil que tuvieran harina almacenada, y los enseres necesarios para producir pan, que panes fabricados. Y como parece que las arcas de los discípulos eran bastante saneadas como para permitirse esa inversión, ya que según se desprende de los escritos sagrados  manejaban la posibilidad de alimentar a sus seguidores, con el inconveniente ahora de que eran demasiados, y no llegaría para todos.

Parece por tanto no quedaba otra alternativa que organizar a la gente para trabajar y hacerlo de modo que la producción necesaria saliese en el menor tiempo posible.

Hasta el momento solo había leído el evangelio de Juan, y ya me imaginaba como podría organizarse la gente para conseguir esa producción. Es decir, si hay por ejemplo 10 personas entre la multitud que sean panaderos o conozcan el oficio, se les adjudica a cada uno 10 aprendices, y como hacer pan es una técnica relativamente sencilla, ya tenemos en el primer día a 100 personas haciendo pan, pero esas personas al día siguiente están en condición de enseñar cada una a otras 10 personas, así que al día siguiente tenemos a 1.000 personas haciendo pan. Por otra parte, para construir los hornos necesarios, si podemos contar con 10 personas de entre la multitud que sepan de albañilería, debidamente organizados estas pueden enseñar a otras 100, etc. Y siendo que estábamos a orillas  del mar de Galilea, en Tiberiades, y según Mateo 14:13 y Marcos 6:32 al menos se disponía de una barca, y seguramente la posibilidad de alquilar alguna otra,  tampoco sería difícil encontrar a voluntarios que supiesen del arte de la pesca, y con ese mismos factor multiplicador hacer rápidamente grupos de pesca. Es decir, que no es raro pensar que organizando debidamente a la gente en el trabajo, a lo largo de la primera jornada ya se diera una notable producción, y en un par de días tener de sobra, tal y como dicen los evangelios.

Esa cuestión de organizar grupos de trabajo es lo que no nos deja claro Juan, pero he aquí la sorpresa y a su vez mi confirmación, cuando leo en Marcos 6:40 que organizó a los varones en grupos de 50 y 100. Bueno, bueno, esto no tiene sentido si simplemente es para reunir a la gente para comer o recibir la correspondiente bendición, pero si para organizar grupos de trabajo, ademas dicen otras versiones “Háganlos reclinarse como en las comidas, en grupos como de cincuenta cada uno” ¿Que otra cosa se puede hacer reclinándose, que no sea para comer? pues trabajar, por ejemplo

El evangelio señala que era la fechas próximas a la pascua, pero el pueblo judío tenía tres fiestas de igual importancia, donde se reunía toda la gente venida de todos los pueblos de Judea. Poca gente de las regiones colindantes se perdían esos eventos, unas peregrinaciones que se hacia masivamente en cada una de estas fiestas. Entonces la ciudad de Jerusalén reunía a muchísima gente foránea, pero igualmente las rutas de acceso estaban atestadas de viajeros, y en Tiberiades, bordeando el mar de Galilea era una ruta importante de paso. Es muy probable que el grupo de Jesús aprovechase esa afluencia de paso de gente, en cualquiera de la tres fiestas, para dar sus arengas al mayor número posible de gente.

La fiesta Shavuot, una festividad eminentemente agrícola, también se denomina fiesta de las cosechas y fiesta de los primeros frutos, en conmemoración de la costumbre de traer ofrendas al Templo Sagrado con los primeros frutos de la cosecha y los primeros animales nacidos en los rebaños. Es una fiesta que se celebra entre finales de Mayo y principio de Junio, pero siempre en referencia a la Pascua, exactamente 7 semanas después, y esa es la fiesta más “próxima” a la pascua. Quiero decir con esto que es muy fácil que hubiera en esas fechas campos de trigo o cebada listos para la recolecta. ¿Quizás se refiera a eso los evangelios cuando dice que recostó o reclino a los hombres sobre la hierba en grupos de a 50 o 100, osea que, simplemente se emplearon en labores de recolección?

Hay bastante razones para pensar que no hubo milagro, y lo que hizo Jesús es poner a todo el mundo a trabajar, demostrando que con pocos recursos, y breve tiempo, se puede generar gran abundancia. De ese modo nos mostró que, la posibilidad de crear abundancia entre nosotros es muy sencilla, y que no tiene sentido vivir en escasez en un mundo que nos ofrece todo, a todos, para abundancia. Y lo más importante, que esa abundancia no depende de nadie en el poder, de las disposiciones que pueda adoptar el poder político, o de que los ricos nos permitan o tengan a bien compartir con nosotros esa parte de bienes producidos que necesitamos para sobrevivir. No hace falta para nada, nosotros, con los pocos o muchos recursos que dispongamos, simplemente organizándonos debidamente, podemos generar abundancia.

Pero las claves de esta demostración que nos hizo Jesús debemos verla en dos aspectos fundamentales. Jesús puso todo su dinero, los fondos de la comunidad a disposición de esa gente, y esa gente trabajo como si todo fuera de todos. De ese modo, Jesús con pocos recursos pudo hacer una obra colosal: Dar de comer a más 5.000 personas… y aun sobró. Y el hecho de sobrar, señala que esa obra podría haber crecido con ese mismo factor multiplicador, de forma exponencial hasta cubrir en poco tiempo todas las necesidades, de todos los habitantes de la Tierra,…. y más allá.

Pero ademas con una actitud importantísima en la gente. La gente no trabajaba con el afán de obtener beneficios personales, lo hacia por la comunidad, y eso permite que el trabajo que se haga, se haga sin afán lucrativo. El pretender beneficios personales le resta calidad a nuestro trabajo, a nuestro productos, a lo que ofrezcamos fruto de nuestra creatividad, de ese modo hacemos productos de más baja calidad, no nos da reparo que sean incluso insalubres, o perjudiquen a nuestro entorno natural, tenemos que engañar o medio engañar para que la gente lo adquiera, etc., etc. Detrás de todos nuestros productos de consumo, hay un mundo de escasez, de enfermedad, de destrucción y contaminación de nuestro medio natural, de engaño y perversión, de guerras y terror, de hambre, de escasez, de desesperación, frustraciones y sufrimiento, todo eso está sostenido por un comercio que busca en primer lugar el beneficio personal, aunque este sea para subsistir. Pero si lo que haces es por que te gusta, por vocación, y simplemente hacerlo te satisface y recompensa plenamente, el trabajo de ese modo es lo que desarrolla nuestra creatividad a sus máximos, y todo se da en abundancia y en grado de perfección. Y en perfección también significada que no tiene ningún impacto negativo en nuestro entorno, ni en los demás. Se puede llenar de abundancia este mundo sin agredirlo en lo más mínimo, sin ensuciarlo ni esquilmar sus recursos, e incluso regenerándolo  de esta explotación desmedida y salvaje que está sufriendo, hasta hacer de él un paraíso. Y Jesús nos demostró que se puede hacer, que en este mundo, tal cual está, cualquiera de nosotros, individual o colectivamente, sea cual sea nuestra situación,  lo  puede hacer.

Jesús llamo a voluntarios para trabajar en función de aquello que le gustase hacer a cada cual, que fuese su vocación, o las tareas que mejor se les diesen: segadores, panaderos, albañiles, pescador, et. pues es principio fundamental para hacer un trabajo en perfección. Recordad que cuando le dijo al joven rico ‘¿Tu quieres ser perfecto?’ es a eso a lo que se refería, hacer cada uno de nosotros, de nuestras vidas, de nuestro trabajo, de nuestra creatividad  una obra de perfección, y con esa obra de perfección llenar la Tierra de nuestros frutos. Y eso solo depende de nuestra elección, no hace falta esperar que venga una solución de arriba, ni del poder político, ni mucho menos del poder divino, es una opción que podemos elegir hacer ya, individual o colectivamente, aquí y ahora. Fijaros hasta que punto es importante para nuestro Padre celestial ese actuar, que es lo único que nos pidió: Le dijo a Jesús: – ‘Solo’ o pido que llenéis la Tierra de vuestros frutos-. Lo que nos pidió es una cuestión puramente material, económica, nada de espiritualidad mística ni avanzada, por que practicando esa labor terrena llegamos a las más altas cotas de realización del ser, y a partir de ahí, o en base a esa actitud, todo se da por añadidura: El amor, la generosidad, la confraternidad…. nuestra propia reconciliación.

¿Veis donde está el paraíso? ¿Cómo se construye?

Jesús nos mostró como construir nuestro paraíso. Un paraíso que se extienda por toda la Tierra en progresión exponencial, muy rápidamente, al punto que en muy breve tiempo no quede espacio en este mundo para contenerlo,… y que continúa extendiéndose más y más allá, en esa misma progresión multiplicadora, hasta conquistar y llenar el mismísimo cielo, haciendo de nuestras cualidades vocacionales y creativas un tesoro infinito. Un tesoro de infinito número de posibilidades y de infinitas maravillas …. para todos, por que así es como todos podemos colaborar en ese tesoro común que es nuestra Consciencia Única, ….. y así todos tendremos enormes e infinitos tesoros, aquí, … y por añadidura, en el cielo.

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