25 Mi plan. Carta a nuestra reina.

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TEMAS 25

Hemos de considerar en primer lugar que, aquí y ahora se está dando una cuestión excepcional, y es que nunca, desde Jesús para acá, y en tus diferentes encarnaciones, te has manifestado en la Tierra como quien realmente eres.  Esta excepcionalidad, el que ahora te estés revelando al mundo como reina, ha de tener una razón.

Asimilar todo lo que representas es lo que más me ha costado. Me lo has ido dosificando poco a poco hasta llegar a tener la percepción completa de los ámbitos de poder y gestión de nuestra realidad que manejas. Absolutamente portentoso y también sobrecogedor. Y la pregunta que me ha perseguido en todo este proceso es por que has tenido que empezar por mi.

En la medida que iba teniendo una visión más abarcante, elevada y precisa de todo lo que eres y representas, esa pregunta me ha venido martilleando más y más. Por que a mí, siendo un personaje con cualidades medias en todos los ámbito, tanto en la espiritualidad, las ciencias esotéricas, como en facultades psíquicas (ninguna) etc. ¿Por qué me desvelas a mi todo esto? Si alguien tiene que hacer un trabajo a la altura de lo que tú eres, honestamente y sin falsa modestia, hay cientos de personas, por no decir miles, en este planeta mejor preparadas y capacitadas para asumir esta tarea, y sobre todo con más recursos. Por eso que todos los días, desde que empece a descubrir quien eres y a asimilarlo, he estado rebuscando en mi, qué es lo que te ha hecho fijarte en mi para que me desveles todo eso que tu eres, cuando nunca has hecho, o no hay constancia,  de una revelación de esta naturaleza.

Pues bien, es cuando empiezo a ser consciente de tu autoridad, no solo de la realidad material que manejas, sino de todo lo que se organiza a nivel espiritual y gesta en este planeta, que empiezo a considerar un asunto, una idea, un proyecto que he venido trabajando a lo largo de mi vida, pero que lo tenía un tanto apartado, como un juego, y sin darle mayor importancia, pero no por eso perdía la ocasión cada vez que se terciaba para ir dándolo forma, contenido, puliéndolo, perfeccionándolo. Un proyecto, un plan que pretende erradicar el mal del mundo, y  es sabido de tu autoridad, máxima autoridad de este planeta, que empiezo a darme cuenta de la importancia de ese plan.

Claro, era obvio y evidentemente que esto no estaba a mi alcance y por tanto no iba a ser, no por que el plan, mi plan,  no funcionase, sino por que no dispongo de los medios mínimos para llevarlo a efecto, pero en el mundo y en todos los niveles de nuestra realidad, nosotros somo los creadores de todo. Nuestros deseos, nuestros anhelos más profundos, pronto o tarde se cumplen, y ese era el problema, que llegado el punto de perfección del plan, mi plan, este se podía materializar. Si no es oportuno, hasta cierto punto puede ir demorándose por la autoridad espiritual que rigen este planeta, y esa es tu responsabilidad, pero pronto o tarde es inevitable que ocurra, es la Ley creadora que hacen todos nuestros deseos inevitables.

Y así te lo dije en su momento: – Ya se por que te has revelado a mi: -por controlarme-. Si el mal se erradicase de este mundo se elimina un aparte importantísima estructural del Plan Supremo de Nuestro Despertar, y lo puede hacer inviable, y tu tienes que velar por encima de todo que eso no ocurra, y para impedir que yo continúe con ese proyecto, que continúe alimentándolo con mis deseos, has tenido que mostrarte a mi como la autoridad de este planeta que eres, y así, declinar ante tu soberana responsabilidad.

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