23 Qué es y cómo funciona el Santo Grial

TEMAS 23

Se recomienda empezar los temas desde el principio, de abajo hacia arriba, empezando por el TEMA 1

El Santo Grial es la pantalla universal donde se proyecta la creación, nuestras creaciones.

Su funcionamiento es similar al de una pantalla de cine o televisión.

Lo primero que debemos advertir en esta analogía es que la pantalla es un elemento sólido, real, y lo que ocurre en la pantalla es una sucesión y combinación de luces y sombras, por tanto irreales y efímeras. Del mismo modo, el Santo Grial es el elemento sólido, real de la creación. Y la creación, lo que vemos como materia o mundo físico, son las luces y sombras que se proyectan en él.

Así como una pantalla de televisión esta formada por numerosas pequeñas bombillas (leds), el Santo Grial está formado por numerosos poliedros regulares (cuerpos geométricos con un determinado número de caras). La pieza más simple o bloque que construye todos los poliedros regulares es el tetraedro regular (poliedro regular de cuatro caras iguales o pirámide de tres caras).

El Santo Grial es el tetraedro regular construido a su vez por tetraedros como piezas más simples (fractales de si mismo) estos combinándose y dando forma a otros poliedros regulares (los llamados 5 sólidos platónicos) y así construyen toda la geometría universal, todas las formas, toda la diversidad de la vida y la materia.

La creación se proyecta desde el centro de los tetraedros. Es como si cada led de la pantalla de televisión emitiera la información que se proyecta en su entorno, hacia lo infinito grande, esto hace que su proyección se produzca en estructuras superiores semejantes a si misma, fractales.

El tetraedro es la primera manifestación geométrica del ser, del yo. En el universo lo único real, la única materia prima de la que esta construido es de yoes, de seres, de individualidades. Desde las partículas subatómicas, pasando por los reinos minerales, vegetales, animales, humanos y superhumaos, hasta los sistemas solares y galaxias, no hay otra materia de construcción que yoes. La materia prima en su esencia, piezas o ladrillos del universo, son yoes cuya primera manifestación es en forma tetraédrica, y lo que vemos en el universo como materia, es simple proyección, manifestaciones de esos yoes. Cuando el yo se proyecta en los demás tetraedros como materia su forma es esférica, consecuencia o efecto físico de la tensión interna del tetraedro. Las esferas al no encajar (dejar espacios vacíos), y agruparse por la tensión o vacío interno,  permite la apariencia de espacios vacíos.

El Santo Grial de este planeta es un tetraedro que está contenido en el tetraedro universal y contiene todos los tetraedros que construyen este mundo. Es nuestra madre reina, y como madre de nuestra creación asume la responsabilidad de su protección y administración.

En nuestra evolución, desde nuestra más absoluta inconsciencia, vamos especializándonos en uno de los dos aspectos o polaridades del tetraedro. Recordemos que la manifestación energética del universo empieza a partir de una diferencia de potencial, de una tensión que se genera entre dos polos, negativo y positivo, en el caso, entre los límites del tetraedro y su centro. De modo que, los límites del tetraedro (las lineas de fuerza y sus nodos) es la matriz o principio femenino, y el centro del tetraedro es el principio masculino o punto desde donde emana la información de lo que somos: Nuestra esencia acompañado de todo lo que somos como absoluto: la sabiduría, la belleza el amor, la luz, etc. Aunque los dos principios o polaridades son una sola cosa en nuestra unidad divina, en el camino de despertar nos vamos especializando en uno u otro aspecto, bien como principio femenino, bien como principio masculino.

La geometría de lo absoluto, de la realidad, o nuestra dimensión como seres divinos, es tetradimensional, cuatro dimensiones geométricas: alto, ancho, largo y profundo. A las tres dimensiones que conocemos hay que añadirle la abscisa infinito grande infinito pequeño. Es el hipertetraedro, que se da en llamar polícoro. El polícoro es imposible de imaginar correctamente con nuestra mente tridimensional, así como un hipotético ser con percepción bidimensional es incapaz de imaginar correctamente un objeto tridimensional, pues una sombra o plano bidimensional lo percibiría con sensación volumétrica. Del mismo modo, nosotros percibimos esta combinación de luces y sombra que es el universo físico con sensación volumétrica. ¿Como podríamos concebir una figura de cuatro dimensiones geométricas, cuya abscisa infinito grande infinito pequeño va del centro al centro, y que cualquier punto de esta abscisa es equidistante al plano tridimensional donde tenemos situado nuestro punto de observación? Eso es tanto como tener el universo en el puño. No en vano, todo es una creación puramente mental.

El polícoro es estable, sólido perfecto, en permanente evolución interna. En su proyección interna o “descenso”, estructura su realidad en fractales que se extienden hacia lo infinito pequeño. Y en su “ascenso” o retorno, se proyecta en esos fractales reproduciendo la vida física o materia. Es como una cámara de vídeo que enfoca la pantalla donde está reproduciendo, o como cuando ponemos un objeto entre dos espejos que se reflejan entre si. El polícoro se estructura en número infinito hacia lo infinito pequeño, para luego en su vuelta recorrer ese mismo camino hacia lo infinito grande, creando la apariencia de un universo externo. El centro del polícoro en nuestro universo tridimensional es cualquier punto de este, y sus lados se encuentran en todos los niveles,  en cualquier punto de su abscisa infinito grande infinito pequeño.

Lo absoluto, en su manifestación creadora, en su proyección geométrica o polícoro, tiene dos límites, un punto de concreción y un horizonte de entropía (recordemos que el horizonte está en todos y cualquier punto de la abcisa infinito grande infinito pequeño) Este descenso o introspección de lo absoluto, podemos ver su proporción geométrica en la espiral de Fibonacci (el punto de concreción es 1-1). En ese descenso manifiesta todas la lineas de fuerza que construye, en base al tetraedro, los 5 sólidos platónicos, y la tensión o diferencia de potencial entre sus lineas de energía y su centro, crean el vacío. El aparente espacio vacío. Los átomos son esferas de vacío, cuanto más vacío, más es su peso atómico. En este mundo todo es al revés de como lo apreciamos.

El polícoro es un objeto geométrico vivo. Al igual que señalamos cómo se manifiesta sus formas debemos señalar cómo se manifiesta su vida, su energía, lo que percibimos como energía, pero que en realidad es información (La información viene de fuera para así despertar la vida energía que hay en nuestro interior) Y esta lo hace en forma toroidal, El toroide de lo absoluto, que emana del polícoro, es tetradimensional, estamos hablando de un hipertoroide. La información que surge de él es pulsante, por tanto ese recorrido tetradimensional cíclico que hace la información, nosotros la percibimos como expansión desde el centro hacia lo infinito grande. Las ondas de radio o las ondas que se producen en el agua al lanzar un objeto es ejemplo de ello, pero en realidad estás ondas de información tienen un recorrido toroidal, se propagan partiendo desde su centro  y se absorben en su horizonte de entropía volviendo al centro. Este hipertoroide tiene su proyección en nuestro universo físico, en la pantalla universal, como toroide (tridimensional) que surge del tetraedro, que surge de todos los seres en su manifestación existencial, desde un átomo hasta una galaxia.

Su geometría es viva, y se proyecta en forma toroidal. Lo que emana del infinito pequeño es la información de lo que somos. Es información pulsante, como en paquetes. Esta produce en el polícoro un efecto toroidal. No hay nada mas allá del uno, de lo absoluto, por tanto esa información que surge de si mismo, de su centro de concreción, se propaga retornando de nuevo hacia su centro de concreción, pero la percepción que tenemos desde nuestro plano tridimensional son ondas que se propagan hacia lo infinito grande. Todo tren de ondas del hipertoroide se propaga hacia lo infinito grande pero termina por recogerse en lo infinito pequeño, es por eso que en el plano físico la tendencia de un tren de ondas es a anidarse, formar toroides tridimensionales (como es arriba es abajo).

El toroide es la primera forma de vida, de energía, paquetes de ondas, de información anidada. Es reflejo de lo absoluto: Lo absoluto se envuelve así mismo para permitir su evolución, su despertar. Y de ese modo cada toroide forma cámaras de resonancia, es el universo esférico, vacío. La información ha de resonar para que reproduzca todo lo que somos, nos impacte y nos despierte. La velocidad de esta ondas empaquetadas en toroides se hacen estables, es lo que percibimos en su primera manifestación como las partículas de la materia, pero su velocidad de propagación interna es la misma (velocidad de la luz), que hacen resonar la cavidad esférica. Y de ese modo, estructurando la geometría que proyecta del sólido, crea un espacio tridimensional independiente. La información, la vibración, el sonido, el “verbo”, crea en base a la geometría de nuestro sólido perfecto, de la matriz, de nuestra madre. Es el primer paso en nuestro despertar, empezamos a resonar y por tanto a reflejarnos en algo.

(para no complicar demasiado este asunto, y perdernos con abstracciones, cosa a la que es muy proclive nuestras mentes, vamos a quedarnos con estas indicaciones claves, no se pretende desarrollar un proceso que ya desarrollan diferentes disciplinas esotéricas.)

De momento quedémonos con estas ideas básicas:

Nada se mueve en las partes constitutivas del Santo Grial: Las galaxias, los planetas, la materia se mueve dentro del Santo Grial de nuestro universo, pero el Santo Grial permaneces siempre quieto, estable, y nada se mueve en él salvo su desarrollo expansivo. Recordemos la pantalla de un televisor compuesto por pequeñas lucecitas-leds que se encienden, apagan y regulan su intensidad, pero no se mueven. Lo real, lo sólido, lo que siempre está estable, inmutable, es la pantalla, y lo que ocurre en la pantalla, osea nuestro mundo físico es irreal, efímero, transitorio. Todo lo que se mueve es relativo y por tanto irreal.

La información viene del centro de todos lo tetraedros, es como si en la pantalla de televisión, de cada uno de sus leds surgiera la información que activa los leds circundantes. Esa así como somos dioses creadores. Ver Yo soy el camino, el caminante y el caminar. El universo es descentralizado, no hay un centro único de control y propagación, ni lo ha habido, cualquier punto en el universo es su centro. A su vez, cada led-tetraedro puede ser tanto receptáculo, nuestro principio femenino donde resuena nuestra creación, como el centro desde donde surge la información pulsante, nuestro principio masculino. Pero en nuestra evolución nos vamos especializando en una función u otra, como principio femenino o cómo principio masculino. Un largo camino hasta coronarnos como reyes o reinas de la creación. Entonces disponemos conscientemente de todos los atributos creadores, somo reyes conscientes, soberanos de nuestra creación, y acogemos en nuestro seno a infinidad de aspirantes, de seres en su camino de despertar. Las reinas aportan la matriz de la creación, son madres de toda manifestación de vida, de todo lo que ocurre, nos ocurre, y nosotros dentro de ese receptáculo pulsamos la información que se transforma en nuestra realidad. Si eres rey pulsas la información de Nuestro Plan Supremos de Despertar, que emana de nuestra Consciencia Suprema y Única, proporcionado el conocimiento, la luz, en incluso las moradas celestiales más elevadas en tránsito a nuestro despertar definitivo. Si eres reina contienes y administras la creación.

Es curioso, cuando hable sobre el despertar en Despertar a nuestro sólido perfecto, dije sin ningún reparo que nuestra conciencia se solidifica cuando despierta, esa fue una impresión que me dejó muy sorprendido, pero lo que en realidad ocurre es que iluminamos completa e intensamente el sólido perfecto que es ella, nuestra madre reina, y claro, la impresión es que nuestra conciencia al despertar se solidifica. En realidad es nuestra luz resonando con el sólido, con nuestra madre, a tal intensidad que da la impresión que forma parte consustancial de ella, cuando en realidad es que nuestra conciencia empieza a resonar por si misma.

Hay un momento de inflexión en nuestra evolución, un antes y un después en nuestro despertar, es cuando disponemos de ojos, ya en nuestra etapa animal, de tal modo que la información que nos llega empieza a despertar la luz que hay en nosotros. Nosotros no vemos luz, la luz no se transporta en ondas lumínicas, ni en fotones, no hay tal cosa. Fuera no hay luz. La luz está, y ha estado siempre latente en nosotros, en nuestro interior. A través de nuestros ojos recibimos la información que despierta esa luz que hay en nosotros, y así, comienza nuestros primeros pasos en nuestro día eterno.

 

 

 

 

 

 

El Santo Grial en simbología masónica vemos que utiliza instrumentos de construcción, la escuadra y el compás. Quizás hayan instrumentos de construcción que sean más representativos de este oficio, pero que pretendan simbolizar el Santo Grial, sin duda estos son los más idóneos. Los masones no solo son constructores precursores de las técnicas y modelos de construcción, de los avances tecnológicos y científicos que forman parte del mundo que nos rodea, sino que, a través de nuestra madre (Nuestra Reina Masona) se construye toda realidad, toda luz y toda sombra. La G es la rosa bajo de la cruz, la espiral, la Génesis (En todos los idiomas occidentales, incluido latín, este término  empieza por G), donde cada uno de nosotros, como dios que somos, fecundamos la creación.

Mi inmensa gratitud a nuestro Padre – Madre

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