20 Bajar a la Tierra los tesoros del Cielo

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TEMA 20

Baja el cielo a la tierra cuando nuestro yo superior desciende a la materia, a esta densidad, y toma el control consciente de esta realidad. Cosa que ya realizó Jesús, y de ese modo nos señaló el camino de nuestra liberación y despertar.

‘Quien me ve a mí, ve al Padre’. El Padre es una energía, el principio masculino de la divinidad, del cual todos quienes decantemos nuestra realización por ese aspecto de la divinidad, pronto o tarde seremos envestidos. Exactamente igual que nuestro principio femenino, para quienes su evolución se decante por el papel de madres creadoras.

Jesús, en su momento y dentro del plan mesiánico pudo hacer ese trabajo, traer el Cielo a la Tierra, si bien las características esenciales de este principio masculino es luz y conocimiento, es decir, traer las enseñanzas oportunas para nuestro despertar y liberación, pero no altera nada, o prácticamente nada de este escenario que es la Tierra, dejándolo a nuestra libre creación.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con el principio femenino del planeta, osea nuestra madre reina, quien en esa ocasión vino como María Magdalena. Si ella trae el Cielo a la Tierra, osea su yo superior se manifestá aquí, directamente se manifiesta su reino. Un  reino  de una belleza y majestuosidad inconmensurable que se materializaría aquí en la Tierra por cuanto todo esto es su cuerpo de manifestación.

Ella es el Santo Grial de este planeta, y por tanto madre creadora de todo lo que se manifiesta aquí, pero para que esto ocurra, debe ser fertilizada.

Jesús pudo hacer en la Tierra una manifestación parcial de su divinidad, trayéndonos luz y conocimiento, pero donde materializo todo su propósito creador fue en el cielo, creando su  Cielo sobre la Tierra. Concretamente vitalizando y dando forma al plano mental del planeta, y para eso necesitó de la participación de María Magdalena, del Grial del planeta. Pero esta creación, aunque forma parte consustancial de los diferentes planos existenciales del planeta, este es un espacio, digamos, exclusivo de Jesús, su reino, donde podemos optar todos, integrarnos en él, hacerlo nuestra morada permanente si nos integramos a él por afinidad, para eso fueron sus enseñanzas. Pero para crear en la Tierra, en esta densidad, un espacio que es compartido por todos, con una enorme diversidad de conciencias, de las más dispares condiciones y naturalezas, una densidad que en realidad hace la funciones de escuela de aprendizaje y no de morada permanente, necesita que se reúna un mínimo de gente con esa afinidad y diversidad, y ser fertilizada por ese grupo, que aporte la máxima variedad genética conciencial, para dar las mayores opciones a todas las razas o seres que se manifiestan en este plano. Y siempre considerando este plano, ser conscientes que es solo un plano transitorio, una escuela de aprendizaje,  que de ser ahora de grado primario, puede pasar a ser una universidad. Una autentica universidad del despertar.

Ella, no solo ha de tomar la actitud adecuada para hacer descender su yo superior, sino que se ha de reunir un número de gente en su entorno que la “fertilice”, es decir, que a la par hagan descender su yo superior, tal y como hizo Jesús.

¿Cuantos hombres se necesita con esa disposición? No lo sé, lógicamente cuantos más mejor, pues con cada persona según su origen, la diversidad genética conciencial se amplia a cada vez más número de gente, a mas sectores sociales, culturas, y de ese modo se permite reunir el mayor volumen social que se alineen con ese propósito, con el reino de nuestra madre, y permita llegar con más facilidad a esa masa crítica social mínima necesaria para hacer el cambio en todo el planeta. Las almas que van a ir encarnando a partir de ser fertilizada nuestra reina por ese grupo de hombres “perfectos”, desde ese momento ya proporcionan esa afinidad, pues nuestra reina ya crea los vehículos mentales apropiados que se integran en su reino. Nuestro cuerpo mental inferior.

Fijaros que al principio masculino de este planeta le espera la misma tarea que realizo Jesús, pero para que todo ocurra en la Tierra, y esta dimensión o densidad  sea transformada en una escuela de grado superior, en un planeta sagrado, ha de haber una participación bastante más numerosa de hombres representando el principio masculino, y hacerlo en perfección.

Ser perfectos para abordar esta tarea realmente no es una cosa complicada, es bastante mas difícil llevar con rigor las enseñanzas religiosas con sus normas y preceptos. Jesús en la esencia de sus enseñanzas nos dio las claves, muy sencillas, para tener la actitud idónea, pero que las religiones se han encargado de tergiversarlas y llevarlas a extremos absurdos de austeridad y disciplina, para hacerlas disuasivas, que nadie pueda pensar nunca que pueda ser perfecto.

Por supuesto que debemos tener cierto control sobre nuestras emociones, ser correctos en nuestro proceder, tener cierta empatía, identificarnos con nuestro entorno como algo propio que realmente es, pero todo esto, podemos decir que es secundario, o se dará por añadidura si conseguimos desarrollar en perfección nuestro amor fraternal, cosa que en absoluto es difícil, ya se hablo en el TEMA 11 sobre este asunto, de lo cual quiero volver hacer énfasis en alguna cuestión fundamental.

Jesús derogó el mandamiento del antiguo testamento que nos dice: ‘ama al prójimo como a ti mismo’, por ‘ama al prójimo como yo os he amado’. Y el nos amo con amor fraternal, no igual a si mismo, sino que nos amo y ama, más que a si mismo. Es el amor que instintivamente ejercemos como padres hacia nuestros hijos. Por nuestros hijos hacemos más de lo que haríamos por nosotros mismos, nos sacrificamos por ellos más que lo haríamos por nosotros. ¿Sabéis lo que es estar atrapados por el amor, el amor que nuestro padre celestial siente por nosotros, sentirse atado a nosotros cuando se abre ante Él los mayores espacio de libertad, majestuosidad y gloria? Ese es el mayor logro de este universo, sin ese amor el universo no podría crecer ni expandirse. Que el universo haya conseguido establecer esa pauta entre nosotros es lo que permite superarse así mismo, expandirse, y dar nuevas oportunidades de despertar a miriadas y miriadas de consciencias que nos acompañan en nuestro despertar.

El amor de hermandad, ‘amar a los demás como así mismo’, está bien, y sobre todo para  este mundo tal y como está es de lo mas deseable, pero no tiene aspiración de superación, todos somos iguales, y todo esta bien, pero inmovilizados en esa complacencia. Sin embargo, el amor fraternal, el velar y desear por los demás más que por si mismo, supone que cada generación supera a la anterior, y todo se da en crecimiento infinito y exponencial.

Y Jesús concluye diciendo en la parábola del joven rico: ‘….y tendréis tesoros en el cielo’. Bien es cierto que ademas que creamos esa riqueza y abundancia paralela en los mundos causales, exclusiva y consustancial a cada cual por ley kármica, como es arriba es abajo, cuando Jesús habla sobre tesoros en el cielo, se está refiriendo también al bagaje espiritual, a las conquistas espirituales de todos, y que se almacenan en la memoria cósmica de las razas. Esos tesoros es lo más valioso que nos podemos encontrar en los mundos sutiles o espirituales, es la riqueza que almacenan todas las razas o estirpes que pueblan el universo. Experiencias, trabajos y logros espirituales de inenarrable belleza, majestuosidad y poder, conquistados a través de millones de años, y que es custodiado precisamente por sus reinas.

El poder y riqueza que encierran es imposible de narrar, y sin embargo, están ahí a disposición de todos nosotros, de quien quiera participar de esos tesoros. Para participar de esos tesoros, sus custodios, concretamente las reinas, se preocupan solo y exclusivamente de que, quien quiera aspirar a ellos sean perfecto, pero una perfección que se manifiesta en cuestiones puramente materiales. Aparte de esos mínimos de control emocional y de comportamiento que lógicamente se requiere, la idea de perfección está en torno a nuestra actitud en cuestiones materiales, económicas. Es muy sencillo, lo que esperan las custodias de estos tesoros es que esa riqueza espiritual se reviertan en favor de los demás, no quedarse nada para si, entregarlo todo, administrarlo correctamente en provecho de todos, de tal forma que esos tesoreros puedan multiplicarse, y lo hagan indefinidamente. Eso es lo que quieren todas las razas del universo, que sus tesoros sean correctamente invertidos y se multipliquen en un proceso infinito de crecimiento y expansión. Quien sea capaz de gestionarlos de ese modo son suyos.

¿Veis? no hace falta ser ningún dechado de virtudes, simplemente gestionar los tesoros del cielo compartiéndolos correctamente con todo el mundo, como si de vuestros hijos se tratara. Adoptar el papel de padres de la humanidad. Y ser padres de la humanidad es simplemente una elección.

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