12 Los Rituales con Sacrificios Humanos

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TEMA 12

Esta carta la escribo a raíz de ver esta tertulia entre Virtu y Santi: Maratón de Tertulias por la Paz. Emitido: 7 de enero de 2018.

Este es un tema muy sensible para el sistema, y de no menos riesgo para quienes lo  divulguen o denuncien. Mi máxima admiración y apoyo a aquellas personas que se implican en esta tarea, pero este comentario quizás lo sintáis como un jarro de agua fría a vuestro tan elevado compromiso.

No hay cosa más preciosa a los ojos de nuestro Padre, que abramos la joya de nuestra sensibilidad al sufrimiento de los demás. Es eso lo que pude apreciar en  Virtu y Santi, y es lo que me ha motivado a escribir estas lineas. Sentir tan profundamente el dolor, el sufrimiento de esos niños, y en la misma medida la angustia e impotencia de no poder hacer nada por ayudarle. Despertar esos sentimientos, no es otra cosa que abrir de par en par las puertas de nuestra divinidad. Todavía nos pueden quedar cosas que mejorar y pulir en nuestra personalidad,  pero lo importante está hecho, y  lo que nos espera a partir de ahora es sencillamente maravilloso.

Los rituales de poder son la clave que sustentan este sistema, y de especial relevancia son los rituales con sacrificios humanos. En general, este sistema gestiona el sufrimiento humando para perpetuarse, y así incluimos todo lo que viene en derredor de ello, las guerras, las enfermedades, las crisis económicas etc. Todo está montado para que el sufrimiento y el dolor sean la energía que mueve el mundo, que alimenta el poder de este mundo. Es  una necesidad prioritaria de este sistema, de las entidades oscuras que lo gestionan, es donde obtienen su alimento, la energía que los sostiene en sus niveles de conciencia de alta densidad. Y debe ser así.

No quiero decir con esto que cerremos los ojos a esta realidad y seamos complacientes y permisivos. Nuestro deber, desde nuestra perspectiva humana, es evitar que esto ocurra, esa debe ser nuestra actitud: comprometernos y poner los medios necesarios para evitarlo en la medida de lo posible. Pero si queremos ser realmente efectivos debemos ver este problema desde otro nivel: en sus causas.

Todo en el universo ocurre dentro de un plan sabia y amorosamente orquestado, incluido este asunto de los rituales de sacrificio. Sé que es complicado hacer esta afirmación sin la desaprobación de la gente sensible y comprometida con estos temas, pero es importante ver este asunto desde otra perspectiva, desde nuestras necesidades evolutivas.

El universo, o esta densidad física, cumple la finalidad de ser a modo de espejo y amplificador de lo que somos, y si en nosotros hay oscuridad y sufrimiento, la vida  nos devuelve oscuridad y  sufrimiento. Todo ocurre con el único objetivo de nuestro despertar espiritual, y es el sufrimiento lo que más rápido nos despierta y abre las puertas de nuestra divinidad.

Nada ocurre en este universo, nos ocurre, que de un modo u otro no hayamos sido cada uno de nosotros sus creadores. Es muy importante conocer la Ley, saber de nuestro principio creador,  si queremos, en primer lugar, no dejarnos afligir en extremo por estos hechos, y poder ser de verdadera utilidad y ayuda,  no solo a las víctimas (aunque victima y verdugo desde esta perspectiva son la misma persona) sino también a la gente que están involucrados y utilizan estos procesos ritualistas,  que con estas prácticas  llevan al extremo las inclinaciones más oscuras y depravadas de sus egos. Se pueden aspirar a esos mismos logros personales y materiales, sin necesidad de degradar el alma a esos extremos. Esa es la propuesta que también acompaña estos tiempos.

Ahora la humanidad, como consecuencia de este cambio de era, está viviendo un proceso de limpieza kármica intensísimo, y es quizás cuando más se están dando estos rituales. Muy ocultamente, eso si, pero de forma muy masiva y muy presente en todo el planeta. Pero debemos saber que, previo a  nuestro nacimiento, a venir a este mundo,  todos elegimos lo que va ser nuestra vida, sus lineas maestras, y esos procesos de limpieza, purificación y empoderamiento de nuestras almas, tan extremadamente duros y cruentos, también los elegimos. Evidentemente, nosotros, desde nuestra perspectiva humana tenemos otra percepción, y es necesario que así sea, y no por conocer la causa tengamos que ser indulgentes y mirar hacia otro lado. En modo alguno, el conocimiento de esta realidad nos compromete más si cabe, y nos implica directamente para buscar alternativas, que las hay, y hacer evitables estos procesos, pero no podemos perder de vista que detrás de todo esto hay una necesidad espiritual, y un plan sabia y amorosamente orquestado.

Hay gente que necesita de estos procesos ritualistas, involucrarse en ese rol víctima-verdugo, y es por eso que ocurren, pero nosotros no queremos vivir en un mundo, compartir este mundo con gente que necesiten de esos procesos. Si estamos aquí es también por nuestro deseo de ayudarles, pero no podemos hacerlo simplemente enfrentándonos, pretendiendo  eliminarlos, impidiéndoselo por la fuerza. Aunque pudiésemos no se debe,  lo único que se puede hacer es  concienciar.

Hacerles ver que hay otros medios igualmente efectivos de llegar al poder, de ejercer cargos de responsabilidad y servicio, de adquirir abundancia de bienes sin tener que recurrir a estos métodos, y sin sufrir la tremendas consecuencias que pronto o tarde les  acarrearán.  El simple hecho de saber que lo que hagas a los demás pronto o tarde lo vas a sufrir, sin posibilidad de eludirlo, es lo que va a disuadir a mucha gente de estas prácticas. La mayoría hacen estos rituales pensando que, con el poder que tienen y la seguridad de la que se rodean, no va a sufrir nunca las consecuencias de sus acciones. Ese es el gran error de la oscuridad, de los que se dejan llevar por los privilegios que les otorga la oscuridad, y se entregan a ella con esas prácticas brutales. Pues  esta tarea, la de despertar y sustraer del error a  la gente que hacen estas cosas,  la tenemos que hacer desde ese conocimiento superior, no solo desde el conocimiento de la Ley, sino desde nuestra superioridad espiritual,  y sobre todo, desde el amor y la comprensión, no desde la indignación y la rabia. Son tan víctimas los que cometen esos actos, como los que lo sufren. Nuestra compasión debe dirigirse por igual a los verdugos, pues realmente “no saben lo que se hacen”.

Con el grueso de nuestra sociedad, aunque lógicamente no están involucrados en estos procesos, igualmente hay una tarea de concienciación muy importante, puesto que,  con su ignorancia y permisividad lo sostienen. Esto no ocurriría, todos estos rituales con sacrificios humanos que se suceden por miles a lo largo y ancho del planeta, no ocurrirían,   sencillamente con que la sociedad fuera consciente de esa realidad. Y hay que tener en cuenta que,  en la misma medida que no se quiere abrir los ojos a esta realidad, se es igualmente responsables. La ignorancia no exime de responsabilidad, no en estos tiempos donde disponemos de la suficiente información. Quien no accede a ella es por que no quiere. Cerrar los  ojos a esa realidad, hoy significa  ser cómplices de los  poderes establecidos, de sus deleznables, malvadas y perversas prácticas, y por tanto, responsables de lo que ocurre en el mundo. Estamos hablando de la inmensa mayoría social que ceden su poder y confían en este sistema, en todo lo que les proporciona este sistema, y aunque, lógicamente no sufren la consecuencia directas de estos procesos ritualistas, si sufren las consecuencias de confiar y delegar su poder en gente que si recurren a estos procesos. Y es lógico que sea así, ¿Que se puede esperar de  gente que es seleccionada para representarnos en el poder, o dirigir los grandes emporios económicos,  por su  extrema perversión, corrupción y crueldad? Esto, invariablemente lo trasladan a la forma de gobernarnos. Serán muy inteligentes y manejarán muy bien el engaño, sabrán ocultar muy bien sus fechorías y administrárnoslas muy sutilmente, y con mucha elegancia y buenas apariencias,  pero al final las consecuencias en sus modos de gobernar saltan a la vista. Así está el mundo.

Debemos ser efectivos, y ser efectivos solo podemos serlo actuando en sus causas. Es tan importante concienciar a la gente que hacen estás prácticas, hacerles comprender que pronto o tarde inevitablemente sufrirán sus propias acciones,  como despertar a la inmensa mayoría social de su complicidad inconsciente en esos hechos. La Verdad nos hará libre, y estamos en los tiempos en que todo está saliendo a la luz. No podemos cerrar lo ojos a esa verdad que ahora se desvela como una gran oportunidad si no queremos ser cómplices, en este caso, de la tortura y asesinato  de miles niños, que se suceden … ahora  están sucediendo por todo el mundo en rituales de poder.

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