6 Cómo nos despierta nuestra madre reina. La joya de su corona

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TEMA 6

En primer lugar, hemos de saber, reconocer que estamos dormidos. Va a ser difícil despertar si en primer lugar no reconocemos que estamos dormidos, o que estamos viviendo un sueño. Mientras no exista este reconocimiento, mientras estemos conformes en este sueño y lo aceptemos como realidad, es imposible poner la atención en el propósito de salir del sueño, y hacer el esfuerzo final de despertar.

Se trata pues de saber que estamos en un sueño, no de pretender percibir el sueño como tal, esto último es imposible. Sentir que estamos soñando dentro del sueño, no es posible, es cuando nos despertamos del sueño que nos damos cuentas que estábamos soñando. Cuando nuestro cuerpo físico duerme y sueña, estos sueños se viven con todo su realismo, nadie en el sueño piensa, ni puede pensar que está soñando, simplemente lo vive como una realidad, y es cuando nuestro cuerpo físico despierta, comprendemos, nos damos cuenta que estábamos soñando. Pero despertar el cuerpo físico no significa que hemos despertado a la realidad, sino simplemente a un sueño superior, de más realismo, pero no por eso deja de ser un sueño.

Cuando nuestro cuerpo muere, descubrimos que todo ha sido un sueño, pero no quiere decir por eso que la vida después de la vida, como almas, sea la realidad última, simplemente es un sueño superior, de más intensidad y realismo que el que vivimos en la carne, pero igualmente es un sueño. Así en toda nuestra evolución. Desde la inconsciencia más absoluta hasta nuestro despertar definitivo, vamos ascendiendo, creciendo de sueño en sueño, estos cada vez más lúcidos, más realistas, cada vez más intensos y más prolongados (abarcan más tiempo), pero siempre sueños, hasta alcanzar nuestro despertar definitivo. En ese estado, el tiempo lo vivimos como un eterno ahora, es nuestro día eterno.

Estar plenamente despiertos es alcanzar la realidad única que somos. Hasta llegar a ese estado, siempre hemos estado soñando. Hasta ese momento nuestra consciencia se ha venido valiendo de vehículos de manifestación, estados de conciencia, en los que nos estamos viendo así mismo reflejados, cada vez más vividos, más potentes, y así vamos despertando, hasta que nuestra consciencia es suficiente por si misma, se reconoce así misma sin ningún medio (espejo) donde reflejarnos para vernos, más que nuestra propia consciencia en sí. De ese modo, la consciencia de ser (yo soy), es suficiente para serlo en si misma (yo soy yo …), y esta percepción sostenida ininterrumpidamente ilumina atemporalmente (no hay sucesión de acontecimientos)  todo lo que somos, nuestra realidad única.

La realidad no se puede atestiguar más que así misma. En ese sentido te das cuenta que solo tú eres real y solo tú  le das realidad a todo,  ves que el universo es imposible sin ti, por cuanto tú eres el creador y soberano del universo.

De modo que, desde nuestros primeros pasos en las consciencia, desde que encarnamos como átomos, hasta llegar al buda perfecto, vamos de sueño en sueño. Todos soñamos: los minerales, los vegetales, los animales, los humanos, todo tipo de almas o espíritus, cada vez sueños más vividos, más intensos, más prolongados, hasta que despertamos y vemos nuestra realidad absoluta y eterna en una eterna y absoluta percepción de lo supremo. Vemos y comprendemos qué es eso que somos,  y esa percepción es  iluminada con nuestra propia luz. Lo supremo solo puede iluminarse y verse con luz propia.

En esta largo camino de despertar, nos ayudamos unos a otros, y es de especial valor la ayuda que nos proporcionan los que van delante en el camino, quienes consideramos maestros-maestras, reyes-reinas, dioses-diosas. Que por cierto, cometemos el error de ensalzar como únicas divinidades, cuando todos somos iguales,  la única diferencia es las  diferentes posiciones en el camino. Somos exactamente lo mismo, aspiramos a la misma meta, somos la misma divinidad.

La ayuda que podemos recibir de nuestros hermanos mayores,  padres-madres espirituales, tiene características diferentes según sean portadores o representes del principio masculino o del principio femenino de nuestra divinidad. Lo que nos aporta nuestro principio masculino es luz y conocimiento, es el lado activo en nuestro despertar,  es el medio intelectual, son  las facultades que nos proporciona la mente y que nos diferencia de otras formas de vida, o procesos evolutivos.

Nuestro principio femenino es el magnetismo y la magia creadora, es el lado pasivo de nuestro despertar, pero que irradia a toda formas de vida por igual, desde abajo o el centro, es lo que vitaliza toda forma de vida, a todo ser viviente, por eso es nuestra madre tierra, la naturaleza de las cosas, la realidad que nos rodea.

A lo largo de estos 2.000 últimos años, hemos visto en Jesús ese lado más activo de nuestro despertar,  manifestando la luz y el conocimiento, de ese modo invistiéndose de la autoridad de  Nuestro Padre, y  por último, entronizado Rey del espíritu en el ritual de la cruz. Pero en esta ocasión vamos a ver el papel de nuestra Madre espiritual, de quien fue María Magdalena invistiendo  la magia creadora de nuestro principio femenino, que a la vez que Jesús, fue también entronizada Reina en la ceremonia de la cruz.

Como vengo diciendo, la labor de nuestra Madre Reina es una labor pasiva, callada, pero no por eso menos presente y efectiva. Nos viene proporcionando los medios para despertar, que pasan en primer lugar y necesariamente por nuestra purificación, la limpieza de toda secuela kármica negativa que podamos  traer de nuestra vidas anteriores. Esta cuestión es importante entenderla bien, para no mal interpretar la excelsa labor de nuestra Madre Espiritual, que en su infinito amor solo quiere nuestro crecimiento espiritual y alcanzar cuanto antes las más altas cumbres de los inefables estados del Ser.

En este sueño psíquico que es la vida, la intensidad o rapidez de nuestro despertar, va en relación a la intensidad de penalidades, traumas o sufrimientos que nos provee esta experiencia. El dolor y el sufrimiento son los elementos que más aceleran nuestro despertar, por eso, el universo físico (3D) es básicamente sufrimiento y conflicto emocional, está creado para intensificar nuestro despertar. Y los seres superior,..( quienes nos llevan delantera en el despertar), dentro del amor que nos profesan, tienen que aceptar y proporcionarnos esos arquetipos sistémicos. A pesar de lo ingratos y duros que pueden ser estos procesos para estas almas tan altamente compasivas, no hay mayor satisfacción para un ser despierto que acompañarnos en nuestro despertar y conquistar juntos los excelsos estados y estancias del amor, la belleza y plenitud que inunda la Conciencia Única que Somos Todos.

Las madres reinas son quienes están más cerca de nosotros en este proceso. Eso trae consigo que se pueda identificar con entidades oscuras, pues nos proporcionan los medios para nuestra purificación. Es fácil ver en la devoción a una reina del espíritu, la mano siniestra de quienes manipulan y someten a la humanidad para sus intereses, por cuanto  son quienes manejan los elementos sistémicos que nos proporcionan nuestra Madre Reina, y que  nos tienen sometidos … con los que nos autosometemos, y que nos procuran las guerras,  las crisis sociales,  la opresión, la esclavitud, las enfermedades etc. Hemos de tener en cuenta que, nada ocurre si nosotros individual y colectivamente no lo hemos creado. Los sistemas, organismos sociales, incluso las razas venidas de fuera que nos esclavizan o manejan como ganado, simplemente lo que hacen es reunir esas energías negativas que nosotros individualmente generamos, lo gestionan en sus intereses egoísta, pero en realidad están gestionando nuestro propio karma, y así purificandonos con la finalidad última de  nuestra liberación y despertar.

Es necesario  entender correctamente este proceso: Los reyes y reinas del espíritu nos proporcionan los arquetipos sistémicos. Las entidades negativas, gente de la oscuridad, se identifican con esos arquetipos y los gestionan. En principio, por  intereses egoístas y dada la brutalidad y perversidad que puedan alcanzar  estas entidades, puede parecer que estén fuera de control, por la impunidad con que actúan y por  los daños aparentemente irreparables que puedan producir, pero desde arriba se vigila que se ajuste a nuestra  necesidades kármicas, en la forma y modo que mejor acelere nuestro despertar, evitando daños innecesarios o irreparables, y ajustándose estrictamente a nuestra necesidades evolutivas. A su vez, Nuestro Padre, nos proporciona la luz y el conocimiento necesario, el poder hacer el camino sin tanto sufrimiento, mediante la compresión y el conocimiento de la Ley, y que  no sea necesariamente aplicarla de forma  implacable en su justo equilibrio.

Detrás de cualquier ser que ha trascendido la materia y los planos de aprendizaje y despertar, hay un genuino e inmenso amor hacia la humanidad, y quienes ejercen como madres del espíritu, ademas, tenemos de ellas, la mayor entrega y los frutos inmediatos del amor incondicional. Ellas están muy cerca de nosotros y nos facilitan e impulsan enormemente nuestra liberación y despertar.

Lo que os voy a contar a continuación es una información que no tengo suficiente contrastada, aunque si bien he tenido alguna constatación externa, es todavía una hipótesis para mí, pero puede ser un buen indicio para irnos aproximando a la idea que trato de expresar:

María Magdalena cuando es coronada reina a los pies de la cruz, lo es en primer grado, entonces la corona no llega a ser una corona completa o cerrada, es más parecido a una diadema. Ahora, en agosto del 2017, después de su segunda iniciación como reina,  la corona es completa, cerrada, y esto ha dado lugar en su centro a contener una joya. Hemos dicho que, desde el primer momento, es portadora o preservadora del Santo Grial o Vasija Creadora, donde en primer lugar se creo, o vitalizó el Cielo sobre la Tierra, el plano mental del planeta, del cual Jesús es regente, y a partir de entonces ella quedó con nosotros, y nos ha venido proporcionando los elementos sistémicos de crecimiento, purificación y despertar: Los cuatro caballos (que no jinetes) que se mencionan en Apocalipsis. Ahora, en esta nueva etapa, un sector muy importante de la humanidad, de las culturas  que ha venido evolucionando bajo la influencia del cristianismo, están concluyendo todos los procesos kármicos, tanto individuales como colectivos, ya no hay necesidad … o la habrá de inmediato,  continuar aplicando estos arquetipos sistémicos, y a partir de ahora su participación en nuestro proceso de despertar, después de esta fase de purificación o limpieza del alma,  es despertarnos directamente, provocar abruptamente nuestro despertar, y de forma masiva, y de ese modo elevar a la humanidad a su trascendencia. Esa es la función de la Joya de su Corona, bendecida con la luz de Nuestro Padre Eterno.

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